Txuspo Poyo: “En Nueva York, el flujo de información y la energía supuraban en cada rincón de la ciudad”

Txuspo Poyo (1963) residió a tiempo completo en Nueva York desde 1991 hasta 2003, aprovechando los paréntesis estivales para viajar a Navarra, en donde trabajaba en el negocio familiar. Se mudó a la gran manzana desde Canadá, “Estaba viviendo en Toronto después de licenciarme en Bellas Artes, ampliando mis estudios, hasta que realicé un viaje a Nueva York con motivo de una exposición en ABC no Rio con otros artistas Canadienses.

© Txuspo Poyo. “Exit, Exile, Exist”, 2001. Exposición. ISCP. Nueva York.

“Este primer encuentro con la ciudad fue definitivo para trasladarme a Nueva York”. Una vez instalado en Nueva York, Poyo contó con el apoyo de una beca del Gobierno Vasco para la realización del proyecto The One and The Many, su idea era la de establecer Nueva York como principal lugar de trabajo.

En su opinión las ayudas para la movilidad internacional para artistas que ofrecen las instituciones españolas (tanto públicas como privadas) constituyen una primera ayuda, “desde mi perspectiva económica era el único modo de poder acceder a un viaje, aunque no era suficiente y esto me obligó a buscar varios trabajos para poder subsistir y aparte, dedicarle tiempo a mi proyecto”.

Además de esta beca del Gobierno Vasco, el artista contó con una beca de la Fundación Marcelino Botín que le permitió realizar cursos en el CADA (Center for Advanced Digital Aplications) centro perteneciente a la New York University.

Poyo encuentra que tanto la metodología de la universidad como el acceso a los laboratorios seguían modelos muy diferentes a los del sistema educativo español, no sin considerar que se había licenciado por la Universidad del País Vasco 10 años antes de matricularse en el CADA. Poyo recuerda que “el número de alumnos por clase no era superior a 10 y teníamos los laboratorios abiertos todo el día con personal especializado. Esto nos permitía poder seguir trabajando incluso cuando no teníamos clases.”

Poyo afirma que el proceso de adaptación al entorno neoyorquino fue complicado e intenso, exigiendo dedicación exclusiva. Este esfuerzo requería el empleo de toda la energía que su juventud le proporcionaba, entre otras cosas para poder saciar sus inquietudes en una metrópoli en la que la oferta cultural en todos sus ámbitos es poco menos que ilimitada, “conciertos de música, exposiciones, museos y una fauna humana muy interesante siempre dispuesta a compartir momentos.”

En cuanto a las diferencias con España a la hora de llevar a cabo su trabajo creativo, Poyo tiene claro que en Nueva York “el flujo de información y la energía supuraban en cada rincón de la ciudad.”
El artista no sostenía una relación directa con instituciones españolas en Nueva York, pero recuerda que éstas realizaron proyectos con artistas españoles en varias ocasiones, como en el caso del Spanish Institute.
Poyo ha formado parte de proyectos albergados en instituciones norteamericanas que contaban con el patrocinio de las instituciones españolas para tales proyectos, en espacios como Exit Art y Artist Space.

Tras 10 años desarrollando su carrera artística desde Nueva York, Txuspo ve la labor de las instituciones españolas como insuficiente, “Es escasa, y las instituciones muestran muy poco interés. Cubren un boletín y poco más. La única presencia fuerte es el Instituto Cervantes, pero tienen otra misión y esto les coloca en un desconocimiento frente al área del arte contemporáneo”.

El artista considera que existen herramientas y potencial suficientes como para desarrollar un programa cultural desde Nueva Yoek. Varias de las claves para ello son “contar con personal especializado que no sean funcionarios y crean en el proyecto. Si consideramos la movilidad de artistas, comisarios, críticos, músicos… que están en la ciudad, podría generarse un pequeño lugar sin ostentaciones, pero sí dinámico en cuanto a propuestas que involucren a gran parte de estos profesionales, un lugar abierto y con un tejido multicultural. Suena utópico pero los pequeños centros de periferia han demostrado que es posible. No debemos olvidar los medios de comunicación. Hay que involucrarlos. Nueva York cuenta con numerosos corresponsales, tanto de prensa escrita como de TV”.

Poyo puntualiza que Nueva Yrok es toda una experiencia a nivel personal y colectivo, pero no es apta para todos los públicos. Aun desde su crudeza reconoce que la estancia merece la pena: “he conocido a gente que ha sufrido y se ha marchado estigmatizada pero a pesar de ello creo que Nueva York es un buen campo de batalla.”
En su caso, su paso por Nueva York se ha traducido en una indudable repercusión en su trabajo, “pervirtiendo la mirada y otorgándome un cierto gesto de generosidad.”

Durante su estancia en Nueva York, el artista no formaba parte de una comunidad de artistas españoles, pero sí estuvo en contacto con muchos de ellos con los que compartió “grandes y pequeños momentos.”
Txuspo participó en diversos proyectos en instituciones norteamericanas como Multitudes en Artist Space o Paradise 8 en Exit Art. Visitaron su estudio personalidades como el estadounidense Dan Cameron cuando ocupaba el cargo de comisario jefe en el New Museum y Bill Arning por aquel entonces comisario del White Columns, y en la actualidad director del Contemporary Art Museums the Houston (CAMH). Todos estos espacios siguen el modelo estadounidense de los non-profit y se financian por medio de patrocinios públicos y privados.

Poyo comenta  que el arte español como tal carece de visibilidad, y pone un ejemplo: “ la exposición The Royal Tryp celebrada en el PS1 en 2004 resultó fallida por la falta de apoyo desde dentro del propio PS1. En cambio, la exposición de arte Mexicano, Mexico City estuvo extensamente cubierta por todos los medios. De todas formas, no podemos olvidar que tenemos artistas con mucha proyección internacional que viven o que han vivido en Nueva York”.

Cuando Txuspo relata su vuelta a Europa se entienden mejor el lado feroz de Nueva York del que habla y el sentido de batalla que toman sus palabras al describir su estancia en Estados Unidos: “En un viaje a Bilbao en 2004 tuve el infortunio de caer enfermo por unos meses. La falta de seguro médico en Nueva York me hizo decidir quedarme en España.”

Eva Mendoza Chandas

 
 
 

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