Bruno Le Mieux Ruibal: “Si escribiera para `Arte in America´, no tendría ningún problema, pero como casi nadie conoce la revista `Lápiz´ en Estados Unidos, a veces es difícil hacer mi trabajo”

Bruno Le Mieux Ruibal se trasladó a Nueva York en 2004. Es crítico de arte y corresponsal de la “Revista Internacional de Arte Lápiz”. En paralelo ha comenzado una nueva carrera en los Estados Unidos como chef profesional. Le Mieux decidió venir a la ciudad por razones personales y profesionales, “siempre había querido vivir en Nueva York y trabajar aquí en algo relacionado con el arte. Luego encontré una nueva vida trabajando en algo completamente diferente, lo que viene a demostrar que Nueva York puede ser un mundo lleno de posibilidades para lo que uno hace o desea hacer”.

Le Mieux estudió en Madrid, y es Licenciado en Historia del Arte y Máster en Gestión Cultural. “Ambos fueron, como era de esperar, completamente inútiles en España. En los Estados Unidos, terminé trabajando en el campo para el que nunca había estudiado, el arte contemporáneo”.

Le Mieux no tuvo problemas para adaptarse a la ciudad y a la cultura, pero reconoce que el hecho de tener una esposa americana le ayudó en este difícil proceso, “mi corazón y alma ya estaban en Estados Unidos antes incluso de mi traslado definitivo. No veía el momento de salir de España. Ahora tengo más fluidez en inglés que en español. Lengua y cultura aparte, me siento muy afortunado de tener una esposa americana. Sin ella, mi adaptación personal y profesional en los Estados Unidos hubiera sido mucho más difícil, sino imposible”.

El crítico de arte se siente afortunado y orgulloso de ser el corresponsal en Estados Unidos de la revista de arte internacional más importante de España, “Lápiz”, pero encuentra frustrante que  Lápiz no sea muy conocida en los Estados Unidos, “si escribiera para “Arte in America”, no tendría ningún problema para comunicarme con cualquier galería o museo, pero como casi nadie conoce la revista “Lápiz” en EE.UU, a veces es difícil hacer mi trabajo. Otra desventaja es, por supuesto, el dinero. Los críticos no pueden sobrevivir exclusivamente con la escritura, particularmente en Nueva York. Los aspectos positivos incluyen un mayor acceso al mundo del arte y el ser uno de los muy pocos escritores que cubren la escena de Nueva York para España. Me gusta pensar-quizás ingenuamente-que la audiencia del arte español entiende mejor el panorama del arte aquí gracias a la lectura de mis artículos”.

Le Mieux nunca trabajó como crítico de arte en España, pero cree que puede ser mucho más difícil entrar en las publicaciones de allí a pesar de que Nueva York es una de las ciudades más competitivas del mundo. “Allí parecen estar cerrados a todo aquello que se encuentre fuera de su propia estructura … ¡los críticos permanencen con las mismas revistas por veinte o treinta años! Este es también el problema de los museos y galerías en  España, y la razón por la que una persona joven encuentra tan difícil forjar una carrera (no es que Nueva York sea fácil, con millones de jóvenes aspirantes súper profesionales y cualificados queriendo hacer algo grande en la capital del mundo)”.

En relación con la visibilidad de los artistas y el arte español en Nueva York Le Mieux tiene claro que la presencia de España es casi nula y que su trabajo no es la promoción del arte español aquí, sino cubrir lo que está sucediendo en las artes: “España es prácticamente invisible en el amplio mundo del arte americano. Los pocos artistas que son algo importantes aquí han alcanzado su estatus no debido a su procedencia, sino por su valor artístico (que está igualmente bien). No creo que mi trabajo como crítico de arte sea ayudar a promover las artes de España en los Estados Unidos. De hecho (con algunas excepciones) me abstengo de cubrir todo lo relacionado con España en los Estados Unidos, eligiendo en su lugar ofrecer noticias de América para el público español “.

Le Mieux no tiene ninguna duda de que Nueva York es y siempre será la capital del mundo del arte, más allá de crisis periódicas y de la aparición de nuevos centros culturales y financieros de poder. “El mundo del arte aquí es también sorprendentemente parroquial, de mente cerrada e impenetrable, así como superficial y con conciencia social. Está además, irremediablemente centrado en el dinero. La reciente crisis financiera también ha dejado claro que sólo los veteranos grandes jugadores sobreviven en este negocio, y los jóvenes no son bienvenidos siempre (a pesar de que la juventud es una de las modas en el arte), pero pasan tantas cosas en el mundo del arte neoyorquino, que es inútil siquiera intentar hablar de ello”.

Bruno señala la inexistencia de una comunidad de artistas españoles en Nueva York, “los artistas españoles trabajando en Nueva York parecen estar creando solos, sin ningún tipo de comunicación o intercambio de ideas. Son mucho más propensos a confraternizar con un artista estadounidense que con un compatriota. Muchos se han ido, y los que se han quedado tienen el suficiente éxito como para sobrevivir en Nueva York, y han sido asimilados por el contexto. Ya no son “artistas españoles”, sino “artistas”, que es probablemente como debe ser “.

Le Mieux está de acuerdo con la mayoría de los artistas y su rechazo hacia las etiquetas como “artista español”. “Entiendo totalmente su rechazo a las etiquetas. Una cosa es ser etiquetado como un “pintor” o un “escultor”, y otro que te clasifiquen como un “artista español”. ¿Qué significa eso? A menos que uno viva en Nueva York y se gane el pan pintando paisajes de los campos de Castilla, no debería ser encasillado como ‘artista español’”.

En relación con la promoción de artistas españoles en el extranjero, Le Mieux sigue el modelo americano de no interferir: “¿Debería promoverse el arte español ? No lo creo. Los artistas verdaderamente buenos como Juan Muñoz o Santiago Sierra consiguen establecerse. Aquellos que no lo son probablemente son los que necesitan ser promovidos. Es selección natural. Además, no creo que el gobierno deba estar detrás de esta promoción, sino más bien el sector privado. En cuanto al mercado, hay poco o ningún mercado del arte en España, y dudo que alguna vez sea un jugador serio en el campo (un ejemplo es la debacle de ARCO), y el mercado del arte en general no está interesado en España”.

Eva Mendoza Chandas

 
 
 

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