Salvatore Sciarrino, Premio Fundación BBVA Fronteras del Conocimiento en la categoría de Música Contemporánea

El Premio Fundación BBVA Fronteras del Conocimiento en la categoría de Música Contemporánea se ha concedido al compositor italiano Salvatore Sciarrino (Palermo, 1947) por renovar las posibilidades de la música vocal e instrumental y por la singularidad de sus materiales sonoros.  El fallo del jurado ha valorado que Sciarrino “ha desarrollado una sintaxis nueva y única” y que “en el corazón de sus creaciones encuentra un modo de combinar síntesis extrema con riqueza de detalles. Destaca por su uso de la microtonalidad y su reelaboración consciente de ideas y materiales de culturas y épocas pasadas”.

El compositor Salvatore Sciarrino. Imagen cortesía de BBVA.

Buena prueba de ello son sus “elaboraciones”, como las denomina Sciarrino, de obras de autores del pasado como “La terribile e spaventosa storia del Principe di Venosa e della bella Maria” sobre música de Gesualdo, la reelaboración para flauta sola de la “Tocata y fuga en Re menor” de Bach para órgano, o de obras de Scarlatti, Mozart, Mendelssohn o Ravel, pero también de contemporáneos como los Beatles. En estas elaboraciones Sciarrino filtra y reconstruye obras creadas en base a cánones de siglos pasados y las transforma, en ocasiones hasta llevarlas a un surrealismo sonoro con un significado estético radicalmente distinto de las fuentes.

Jürg Stenzl, profesor de la Universidad de Salzburgo y presidente del jurado, ha subrayado que Sciarrino no se caracteriza tanto por crear nuevos sonidos como por desarrollar una sintaxis que los cohesiona. Y ha añadido que su obra se distingue “más por enriquecer la música contemporánea con detalles que por los sonidos grandilocuentes. Su impacto está teniendo efecto en la música que se hace ahora mismo, pero también en la que vendrá en este siglo”.

Al conocer el fallo, el ganador ha comentado que “conocía los Premios Fundación BBVA Fronteras del Conocimiento y siempre me ha llamado la atención positivamente el hecho de que integraran a la música contemporánea en una familia con otras categorías dedicadas a distintas ramas de la ciencia”.

El compositor considera que “la distancia entre la música clásica, tradicional y contemporánea, no es tanta. Personalmente, pienso que es fundamental conocer los orígenes de nuestra identidad, que encontramos en la tradición”.
Conexión entre música y literatura

Su estilo compositivo se basa en una técnica refinada y en una poesía sonora que le hacen destacar como un autor original con una personalidad distintiva. “En mi obra existe una conexión entre la música y la literatura dado que para mí son el mismo lenguaje. La literatura es el aire que respiramos los artistas. Yo mismo escribo teatro y textos que me sirven de inspiración para componer”.

El lenguaje utilizado en sus obras pone al límite el virtuosismo instrumental, mediante una serie de técnicas instrumentales no convencionales y en las que narra el contexto de la obra que interpreta en cada momento. Sciarrino ha sido etiquetado por David Metzer, profesor de Musicología en la Universidad de Yale, como “un calígrafo magistral del silencio” y él mismo ha escrito que “el sonido tiene una relación íntima con el silencio, y la conciencia de tal conexión es algo nuevo”. Sciarrino ha explorado en sus obras diferentes formas de modelar la relación entre silencio y expresión, con personajes apasionados que fracturan el silencio con gritos y estallidos, no tanto abrazando el silencio como reaccionando frente a él.
Autodidacta y precoz

Nacido en Palermo (Italia) en 1947, Salvatore Sciarrino se sintió atraído en su juventud por las artes visuales, pero muy pronto comenzó a experimentar con la música: a los doce años compuso su primera obra y a los quince estrenó su primer concierto. Aunque recibió clases de Antonio Titone y Turi Belfiore y en 1969 se mudó a Roma para participar en el curso de música electrónica que Franco Evangelisti impartía en la Academia de Santa Cecilia, la formación de Sciarrino es básicamente autodidacta.

Entre 1974 y 1996 ejerció la enseñanza en los conservatorios de Milán, Florencia y Perugia, e impartió numerosas clases magistrales y cursos internacionales. A partir de 1982 decidió concentrarse en el trabajo creativo y se instaló en Città di Castello, en la región de Umbría, donde dedica la mayor parte del tiempo a la composición, aunque ha seguido dirigiendo cursos de especialización y máster donde se han formado compositores como Francesco Filidei, Lucia Roncheti, Fabrizio de Rossi Rei y Maurizio Pisati.

Su prolífica trayectoria se ha traducido en más de 180 composiciones recogidas en 70 discos. Su catálogo es excepcionalmente amplio y variado, incluyendo desde piezas a solo hasta grandes obras sinfónicas y música teatral.

Ha compuesto para la Orquesta Sinfónica de Londres, el Teatro de la Ópera de Frankfurt, el Teatro La Fenice de Venecia o el Tokyo Suntory Hall, así como para los principales festivales de música contemporánea: Salzburgo, Nueva York, Viena, el Berliner Festspiele Musik, el Festival d’Automne (París) y Ultima (Oslo), entre otros muchos.

Entre 1978 y 1980 fue director del Teatro Comunale di Bologna. Es, además, académico de Santa Cecilia (Roma) y miembro de la Academia de Bellas Artes de Bavaria y la Academia de las Artes de Berlín.
Jurado internacional

El jurado del premio está presidido por Jürg Stenzl, profesor de la Universidad de Salzburgo (Austria). Forman también parte Siegfried Mauser, presidente de la Universidad de Música y Artes Escénicas de Múnich (Alemania), los compositores franceses Gilbert Amy y Hugues Dufourt -el primero de ellos es director de orquesta, y el segundo director de investigación en el Centro Nacional de Investigación Científica-, el compositor español Cristobal Halffter, ganador del mismo premio en la edición de hace dos años, así como los austriacos Ranko Markovic, director artístico de la Universidad-Conservatorio de Viena, Rudolf Frisius, compositor y profesor de Musicología en la Universidad de Karlsruhe, y Dieter Torkewitz, compositor y profesor de teoría musical en la Universidad de Música y Artes Interpretativas de la misma ciudad.

Fuente: Sala de Prensa del BBVA

 
 
 

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