Fernando Sánchez Castillo, Cristina Lucas y Cabello/Carceller en la muestra italiana “Dissentire”, comisariada por Alba Braza Boïls

La Casa Masaccio Arte Contemporanea de la localidad italiana de Arezzo presenta la exposición “Dissentire”(Disentir), la cual, comisariada por Alba Braza Boïls, cuenta con las obras de los artistas Fernando Sánchez Castillo, Cristina Lucas, Cabello/Carceller, Yaima Carrazana y Michelangelo Consani. “Dissentire” subraya el papel del artista como transmisor de la historia y como un gran agente crítico de nuestra historiografía, reflexionando sobre el potencial de la Historia del Arte como herramienta para escribir la Historia.

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© Cristina Lucas. Imágen cortesía Frac Lorraine

Tradicionalmente, la Historia del Arte y la Historia se han presentado de forma paralela, interpretándose la primera como un medio objetivo, en algunos casos hasta documental, de su historia contemporánea. Pese a que resulta más sencillo interpretar el arte contemporáneo como un relato cargado de subjetividades resultantes de la ideología o prioridades del artista en cuestión, el arte anterior, y denominado consagrado, suele situarse en un marco fijo con una lectura ya establecida por sus fuentes de documentación.

“Dissentire” acoge la obra de artistas que usan precisamente el arte como medio para reflexionar sobre el papel de transmisor y creador de subjetividades que tiene este. Sin tratarse de ejemplos únicos ni reveladores, la exposición tiene tres enfoques superpuestos y generadores de fisuras: disentir de la historia mediante la obra de arte; disentir de la historia narrada mediante obras monumentales y/o anónimas; y disentir sobre nosotros mismos como participantes del juego.

Entre aquellas imágenes que ya forman parte de nuestra memoria y que identificamos con un hecho histórico unívoco, estaría “La libertad guiando al pueblo” (1830) de Eugène Delacroix, sobre la cual podríamos matizar, tal y como Roland Barthes definió, que para explicar alguna cosa, el pintor sólo dispone de un instante, que inmovilizará sobre la tela, y, por tanto, lo ha de escoger con cuidado (“Diderot, Brecht, Eisenstein”, Image–Music–Text, Hill and Wang”, 1997). Cristina Lucas, aventajada por poder trabajar con la imagen en movimiento, parte de esta escena cuidadosamente elegida por Delacroix para hacer una lectura crítica de ese triunfo de las libertades adquiridas gracias a la Revolución Francesa, que si bien supusieron grandes avances para el hombre, no fueron tantos para la mujer. Dicho vídeo, “La liberté raisonnée”, retoma irónicamente la continuación de la escena mientras muestra una mirada crítica respecto a los sistemas de poder y sobre cómo estos escriben sus triunfos.

En “Habla”, también de Cristina Lucas, se sitúa como punto de partida la leyenda que cuenta que Michelangelo, al acabar el “Moisés”, golpeó la rodilla derecha de la estatua y le preguntó: “¿Porque no me hablas?”. Leyenda o realidad, sólo podemos estar seguros que nunca obtuvo respuesta, como tampoco la obtiene Lucas al dirigirse a dicha imagen del patriarca del monoteísmo, a quien pide respuestas y explicaciones dejándose llevar por la ira de la incomprensión hasta el punto de destruir (quizás “matar”) la escultura a martillazos.

Símbolos de poder ocultos en la belleza están también presentes en “Pegasus Dance”, de Fernando Sánchez Castillo. En el vídeo dos camiones antidisturbios hacen una exhibición coreográfica al ritmo de “Artist Life” de Strauss.

La necesidad de crear nuevos capítulos en libros ya acabados se hace aún más urgente en un presente lleno de transformaciones y revueltas político-económicas a nivel global, que no sólo piden respuestas, sino también explicaciones de secciones olvidadas en archivos innombrables. Álex, la protagonista de “A/O (Caso Céspedes)”, de Cabello/Carceller, abre uno de los legajos más escondidos, de los juicios de la Inquisición Española. Nos cuenta la vida de Elena/o de Céspedes, quien naciendo mujer, mulata y esclava, vivió en la España del siglo XVI y luchó en la Guerra de los Moriscos bajo la identidad de hombre; sobreviviendo y estudiando posteriormente medicina con dicha identidad y convirtiéndose al mismo tiempo en la primera mujer cirujano de la historia. No sólo se volvió a casar, ahora con una mujer, sino también logró burlar temporalmente al Tribunal de la Inquisición que dudaba de su virilidad.

La vida de un personaje histórico olvidado que se narra mediante la identidad de Álex, quien asumiendo la estética del protagonista de la película de Antonioni “Blow Up” (1966), nos plantea abiertamente: “el presente es el resultado del pasado, pero ¿qué sabemos nosotros de la historia?”

“Dissentire” sitúa el papel del artista como cronista de la Historia y lo asume como una figura con la posibilidad de abrir nuevas lecturas a las ya conocidas.

Yaima Carrazana indaga en los errores de traducción y erratas que aparecen en ocasiones en los medios de divulgación. Podría parecer lejano el error de interpretación que dio lugar a los cuernecitos del “Moisés” de Michelangelo y sin embargo no se trata de un hecho aislado.

“Che Guevara y el Arte Conceptual” contiene el libro “Conceptual Art”, editado por Taschen en el año 2005, abierto por la página 8; y subraya la información referente al Che Guevara: “En “1967: Muere en Colombia en un enfrentamiento con el ejército”. Quizás “enfrentamiento” sea un desliz subjetivo, o quizás una traducción remota, mas sucedió en Bolivia.

Un cambio siguiendo la lógica que ordena y dispone podría ser la causa que da lugar a “Untitled. (Moscú 1988 – New York 2003)” también de Yaima Carrazana. Aquí se muestran dos libros: “Kasimir Malevich 1878-1935”, Moscú 1988, y “Kasimir Malevich: Suprematism”, New York, 2003. En ambos aparece la obra “Rectángulo Negro, Triángulo Azul” (1915), pero mientras que en el primero esta obra aparece correctamente colocada, en el segundo se ha girado 90 grados, siendo más cercano a un paisaje con montaña azul, que a la obra original.

Una de las obras que retoman discursos rompiendo pactos de silencio entre presuntos caballeros y dan papeles principales a personajes secundarios es “Baraka”, de Fernando Sánchez Castillo. En el vídeo, el artista entrevista a la persona que asistió a la realización de la máscara mortuoria del dictador Franco. El artesano, hasta ahora, anónimo nos explica con todo detalle el proceso de realización de las últimas tres imágenes que se produjeron del dictador tras su muerte: el molde de su rostro, de su puño y de la palma de su mano. Se trata de un testimonio que empieza mostrando imágenes inéditas, la confesión del artesano de haberse guardado como recuerdo un pelo de la ceja del difunto extraviado durante el proceso, ceja que ansiará poseer el artista tras su conocimiento; y continúa con la visita del artista a diferentes videntes para que lean a través de una fotografía, las líneas de la palma de la mano del dictador.

La revisión de la historiografía puede ser motivo de discordia y despertar emociones y cuestiones que parecían olvidadas. ¿Bastaría con retirar las estatuas o resulta necesaria su destrucción? ¿Podríamos incluir estatuas ecuestres o máscaras funerarias recientes dentro de la Historia del Arte desprendiéndolas del mensaje para la cual fueron creadas?

“False Flag”, de Michelangelo Consani, usa el poder implícito de las obras monumentales y esculturas conmemorativas en beneficio de quien disiente. Las dos esculturas son obra de artistas anónimos que trabajan al servicio del Maoísmo. La primera representa un verdugo que esgrime un látigo, mientras la segunda se trata de un esclavo encadenado. Ambas forman parte de un grupo de cincuenta elementos publicados en un libro editado en China y encontrado por el artista. Pese al aspecto monumental de ellas, se trata de esculturas de pequeño formato, de bolsillo, fáciles de esconder en la urgencia. Además, el término “false flag” (falsa bandera) alude a la táctica llevada a cabo por gobiernos, servicios secretos o agencias de inteligencia basada en crear falsos autores para desviar culpas poco convenientes.

Por un lado, Yaima Carrazana revisa las obras de una serie de artistas contemporáneos que han trabajado con la idea de mikado adjudicándole una interpretación de carácter reivindicativo. “The Last Mikado” los cita, estudia y repite proponiendo irónicamente una obra que finalice de una vez con este discurso.

Por otro lado, Michelangelo Consani, artista que participó en la exposición precedente realizada en el mismo lugar, recibe la osada invitación de disentir sobre su propia obra. Son raras las veces en las que un artista cambia su obra una vez acabada y presentada, pese a los cambios que puedan suceder en su concepción del mundo. ¿Podríamos aceptar que el desencanto personal repercutiese en un cambio llevado a cabo por su artista de una obra ya acabada? “David (Verrocchio) e la patata: The Caspian Depression. And a One Straw Revolution” será objeto de un ensayo con múltiples cuestiones implícitas sobre la profesión del artista y su función social.
“Dissentire” abre paso a nuevas interpretaciones que son a su vez el punto de partida para disentir de su propia teoría.

Fuente: Alba Braza Boïls

Título de la exposición: “Dissentire”
Sede:  Casa Masaccio Centro per l’Arte Contemporanea
Ciudad: Arezzo
País: Italia
Fechas: Del 4 de mayo al 9 de junio de 2013

 
 
 

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