MARGARITA AIZPURU / María Cañas

María Cañas (Sevilla, 1972) es una creadora andaluza de enorme talento, creatividad y capacidad de trabajo, dedicada en cuerpo y espíritu a una frenética actividad artística. Su capacidad multitarea e interdisciplinar hacen que sea a la vez artista, productora, gestora, comisaria y crítica de sus propios proyectos o los de otros artistas, de ahí que dirija Animalario TV Producciones, una plataforma de experimentación audiovisual en variados campos: videocreaciones, videoclips, instalaciones, imagen digital, proyectos en Internet, así como www.animalario.tv, un contenedor en construcción permanente, dedicado a la cultura del reciclaje y al apropiacionismo.

Maria Cañas es una creadora compulsiva, inteligente, irónica, crítica, activista, divertida, excesiva, libre, curiosa, irreverente, polemista y cuestionadora de todo límite que encuentre en su camino. Ella hace uso de un apropiacionismo voraz en la red, en una reactualización del objeto encontrado y recontextualizado duchampiano.  Toma, de aquí y de allá, una enorme cantidad de imágenes y sonidos de internet: videoclips, noticias, documentales, canciones, músicas, videos de distinto tipo, cine clásico, contemporáneo y de series B, programas y series televisivas o imágenes vintage, fijas y en movimiento,  para manipularlos, reciclarlos y estructurar con ellos su propio discurso visual.

Un discurso repleto de videocreaciones y fotomontajes que ejecuta como collages narrativos, sintéticos, punzantes, ágiles, dinámicos y, a veces, de ritmos vertiginosos, con los que ofrece su mirada y sus reflexiones sobre la sociedad, la cultura, las relaciones personales, el amor, el sexo, las mujeres y su posición en la sociedad, las identidades de género, el sistema de valores y las mentalidades  ancladas en actitudes y comportamientos cerrados y absurdos, en definitiva la vida. Unas reflexiones alejadas de tonos serios, sesudos y grandilocuentes, para ser planteadas desde la ironía y el humor, desde un talante de desfachatez, osadía, subversión y transgresión de códigos y normas.

Notas de su primera fase creativa 

Maria Cañas, dentro de su primera fase creativa, realizó una serie de proyectos en solitario y otros de forma colaborativa, sobre todo con Juan Francisco Isidro, en los cuales ya sentía su atracción por los medios electrónicos, como fuente de información y apropiación de elementos visuales  y sonoros que, modificados, les permitían obtener los suyos propios. Con ellos creaban distintos tipos de obras que se movían entre lo real y lo ficcional, en un tono futurista y dentro de un ambiente tecnológico construido con pocos medios y mucha imaginación. Algo que pudimos ver en proyectos como la muestra denominada La Sustancia Herencia (Zona Emergente, C.A.A.C., 1999 y Galería 44, Barcelona); en las  videoinstalaciones Electro-pura, un CDrom interactivo de animación, El Profesional definitivo (Muestra de Arte Injuve, 2000),  y, sobre todo, los vídeos de Canal Retina ( 2001-2003) premiados en la Transmediale 03 de Berlín y otros certámenes. Por esta época, e iniciando un camino con otras colaboraciones y en solitario, realiza el videoclip de Señor Chinarro Los carteles (2003), o el denominado Yesterday was dramatic, today is ok (2004) para Nad Spiro.

Fan del cine Pulp, de Tarantino, de las películas de explotation, los cuales abordaban temáticas especialmente sexuales y violentas, filmadas con ironía y humor, caracterizándose por el exceso y la desmesura, quedando en un segundo plano la coherencia interna de la narración, con momentos oníricos y efectos lumínicos especiales. Maria Cañas hará suyos algunos de estos presupuestos y prácticas.

Una artista que ha venido además realizando una estrategia de descodificación y deconstrucción de símbolos, tópicos, ritos, mitos e iconografías socioculturales que se difunden y expanden desde los poderes sociales y culturales, inundando nuestras mentes y nuestras vidas. Los desmantela y reconstruye devolviéndolos cargados de reflexiones, denuncias y contra información, envueltos en grades dosis de ironía y humor paródico que nos entran, como un dulce caramelo.

Así, y a partir de mediados de la década pasada, hace uso más acentuadamente de estas estrategias y se centra en el ámbito simbólico crítico de la relación humana con el mundo animal.  En el 2005, con su videocreación  Land of 1.000 Tvs desarrolla un relato  delirante y seductor de un mundo en el que los medios de comunicación tienen el poder de exterminar a los humanos “e implantar la telecracia animal”. Algo que se convertirán en su leitmotiv, al igual que en las dos videocreaciones experimentales El Perfecto Cerdo (2005) y La Cosa Nuestra (2006), con los que ahonda en el conglomerado de significados del cerdo y el toro enraizados en nuestra “idiosincrasia nacional”, realizando personales acercamientos sarcástico-críticos.

De esta época, también es Down with Reality (2006) un vídeo perteneciente al proyecto Te mando un colega (comisariado por Mary Cuesta), en el que reflexiona acerca del reality show a través del arte y el cine contemporáneos y homenajea  a las películas de serie B y el punk de las que se declara fan confesa.

Acercamientos al amor, desamor, deseo y muerte

Su obra, cada vez más, se va abriendo paso a referencias feministas, de una forma no explícita, en un principio, y más teniendo que ver con su propia biografía y experiencias vitales, para ir cada vez más pisando firme por el terreno de los planteamientos de género en un conjunto de sus obras.

Hacia los años 2007 y 2008, presenta en una primera fase a personajes femeninos nada plácidos, solitarios y vulnerables, envueltos en luces y fuegos, en medio del torbellino de la vida y las pasiones, cayéndose en un abismo, fumando, iluminadas, en una representación del amor como peligro, algo que puede verse en la videoinstalación Kiss the Fire (2007). Unas imágenes que toma de las iconografías femeninas cinematográficas, publicitarias y televisivas, pero siempre capturadas e intervenidas con una energía destructora de los estereotipos y los órdenes establecidos.

También deja paso a obras sobre el desvanecimiento del amor, como en la vida de  la gran metrópolis de Nueva York, en el vídeo Meet my Meet N.Y.(2007), y a la alternativa sustitutoria del erotismo y el sexo puro y duro, como en la serie de fotomontajes digitales La Virtud Demacrada (2007).

Finalmente, y dentro de este grupo de obras, nombrar a la denominada  Kiss the murder (2008), un videoinstalación muy potente visualmente en la que acentúa la fractura de las figuras en dos, como gemelas, debido al desamor. Una herida profunda en el yo, que lo divide por la mitad, amor y odio.

 Stop audiovisual coyuntural. Fotocollages y desmontaje 

M. Cañas, llegada a este punto, siente que necesita descansar de la vorágine electrónica de internet, de la voracidad full time de capturas, apropiaciones y reciclajes audiovisuales que la llevan a sentirse como una internauta drogodependiente. Es por ello que decide dejar temporalmente su producción de vídeo. No sin antes efectuar Por un puñado de yuanes (2008), un vídeo  ejecutado en Shanghái, con el que exploraba las diferencias y semejanzas en su encuentro con el mundo asiático.

En ese periodo de descanso audiovisual que dura, más o menos, desde el 2008 hasta el 2011, lleva a cabo unas series de fotomontajes, que le permiten el corta y pega fundamentalmente físico. Un reencuentro con la manualidad del collage en papel y otros materiales. Realiza varias series de collages que pasa a fotomontajes, utilizando fundamentalmente figuras femeninas que deconstruye y fusiona con otros seres, como monstruos,  animales salvajes, esqueletos, demonios, objetos o elementos como el fuego o el humo. La feminidad queda aquí disuelta, sólo queda algún símbolo de referencia a ella, como vestidos, accesorios y fragmentos corporales, y aparecen ¿mujeres?, ya muy híbridas, con identidades en transformación, en construcción.

Retorno audiovisual. Estrategias neopunk y antipoderes establecidos 

En el año 2011, M. Cañas, retoma con avidez su actividad audiovisual. Un año fructífero de producción de videos entre cuyos resultados encontramos piezas que transgreden mitos, ritos, símbolos e ideas establecidas, desde su tono ácrata y su terrorismo poético. Entre los vídeos realizados en este año nombraremos los agrupados en el proyecto Dios se ríe en las alturas, integrado por varias videocreaciones, poemas y fotomontajes sobre los sincretismos religiosos y la apropiación de símbolos por parte de unas religiones sobre otras, desde una visión crítica con el fanatismo religioso, el mundo demencial y comercial de las sectas, de los gurús de religiones esotéricas, pero también, y de forma deslizada y fundida, los ídolos pop, y todas las mezclas de religión y fiesta.

En dicho proyecto se integran varios vídeos, como el que tiene la misma denominación del proyecto, Dios se ríe en las alturas, Mi lucha, o Voy a decirle a Dios que te apuñale.  Mientras que con El hombre del saco. Dejad que los niños se acerquen a mí efectúa un acercamiento sarcástico-crítico a la pederastia  través de dos figuras glamurosas, megalómanas y extravagantes, Michael Jackson y el gurú hindú Sai Baba.  Finalmente, con Holly thriller, muestra un desternillante vídeo que entrecruza el histerismo pop con el fanatismo religioso de la Semana Santa y sus procesiones, y todo ello al ritmo en versión “sacro pop”, de nuevo, de Michael Jackson.

Estrategias feministas paródicas 

Entre sus últimos trabajos creativos encontramos el denominado Fuera de serie (2012), una obra audiovisual compuesta de varios capítulos, que pueden ser vistos como piezas independientes, con la que M. Cañas plantea la rebelión en serie contra los viejos estereotipos, entre ellos los femeninos, de las series de televisión. Donde lo kitsch, lo grotesco, lo banal, la realidad y la ficción se fusionan, emprendiendo un discurso claramente feminista corrosivo lleno de humor en algunos de los trabajos integrados en la serie, como por ejemplo vemos en los vídeos Ellas dan el golpe y Vivir con colmillos.

En Ellas dan el golpe (2012), diversas  mujeres de distintas series de televisión se rebelan contra las situaciones injustas, luchan contra los hombres, en escenas llenas de humor y sarcasmo, mezclando, en esa especie de túrmix sonoro-visual que la artista construye con fragmentos pequeños de películas, a mujeres jóvenes, maduras, ancianas, amas de casa, rebelándose y utilizando sus manos y sus pies para golpear y defenderse.

Y Vivir con colmillos, (2012) es otra de sus desternillantes piezas de un feminismo activista, subversivo y ácrata , que no deja títere con cabeza. De nuevo se apropia de determinados fragmentos de series norteamericanas de entretenimiento light súper conocidas de la televisión, que fueron exhibidas en nuestro país en la última etapa del franquismo y en la transición política española, como La casa de la pradera, Los ángeles de Charlie, Vacaciones en el mar, La familia Monsters, o Superagente 86, entre otras.

Fragmentos relativos a momentos en los cuales se encuentran hablando en escena sus estereotipadas protagonistas femeninas, pero desmontando el entramado de significantes y significados sexistas y de feminidades clicheadas y estereotipadas de las series televisivas de cuyos fragmentos se apropia, deconstruyéndolos y fraguando su propio discurso audiovisual alternativo, mostrando un cambio absoluto de significados al conseguir que las sumisas protagonistas femeninas pasen a ser mujeres de armas tomar, dominadoras y crueles.

Finalmente, y en este año 2013, lleva a cabo Sé villana (La Sevilla del Diablo) (2013), una obra audiovisual realizada y producida en el ámbito del laboratorio Leviatán (detener el tren de la historia). Sobre capital y territorio III (de la naturaleza de la economía política… y de los comunes) del programa UNIA arteypensamiento en Sevilla. Un trabajo concebido, como dirá la propia artista, “como una investigación experimental sin ánimo de lucro”. Y que ella entiende como “ un muestrario – rebelión sobre la industria de los fanatismos y un homenaje a la humanidad más “aperreá”. A la creación popular, a la fuerza de los débiles, perros verdes, poetas, exiliados, locos, prostitutas… Al pueblo no sólo como cantera de materiales folclóricos si no como auténtico protagonista de la historia y que tiene el poder de detener el tren de la historia”.

Y una obra premiada este año 2013 como mejor película de la II Edición del Festival Online  de Cine Español al Margen, Márgenes (www.margenes.org). Un Festival que integra algunos de los proyectos más interesantes seleccionados del denominado “el otro cine español”, de autor, heterogéneo, heterodoxo y experimental.

Sé villana. La Sevilla del diablo es un trabajo audiovisual de cuarenta minutos de duración que escapa a definiciones y encasillamientos, construido, como suele ser habitual en la artista, como un collage visual transgresor y provocador, compilatorio y de remezcla de los fragmentos visuales y sonoros apropiados de distintas fuentes televisivas e internet, con el que atenta y desmonta los tópicos andaluces, mostrando los recovecos de otra ciudad de Sevilla, alegada de  esteretipos clicheados, reivindicándola como un espacio de cuestionamiento de los planteamientos y discursos oficiales.

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Margarita Aizpuru es comisaria independiente, crítica de arte, investigadora y docente. Ha sido profesora asociada de la Universidad Carlos III de Madrid, programadora de artes plásticas de la Casa de América de Madrid y del área “Zona Emergente” en el Centro Andaluz de Arte Contemporáneo de Sevilla. Experta en nuevas tendencias de arte contemporáneo, en arte y género, performance y videoarte.  Ha comisariado numerosas exposiciones y actividades artísticas desde inicios de los años 90, dirigido festivales de arte de acción, numerosos ciclos y muestras de video, los Encuentros Internacionales de Arte y Género, así como impartido muy diversos cursos y talleres de arte contemporáneo, de comisariado, performance y videoarte entre otros. Escribe habitualmente para catálogos y publicaciones diversas. Es miembro de la Junta Directiva del IAC (Instituto de Arte Contemporáneo) y del Consejo Asesor de MAV (Mujeres en las Artes Visuales).

Imágenes: cortesía de María Cañas.

 
 
 

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