Carlos Delgado Mayordomo: “Es imprescindible una mayor difusión del arte español en el ámbito internacional”

OLYMPUS DIGITAL CAMERA

África Martín-Delgado/Patricia Martínez/Patricia Viñambres

Carlos Delgado Mayordomo es historiador del arte y comisario de exposiciones. Este año, junto a Javier Rubio Romblot, es el encargado del programa One Project dentro de la feria Art Madrid. Además, acaba de inaugurar la exposición Objetos de deseo en el Museo Nacional de Artes Decorativas. Charlamos con él sobre estos nuevos proyectos.

¿Cómo afronta Art Madrid esta nueva edición?

Esta es la novena edición de Art Madrid y su evolución, pese a los altibajos comunes a todas las ferias, creo que ha mostrado un proceso de consolidación progresivo. Aun así, era necesario un cambio que se ha concretado en varios factores: renovación del equipo organizador, incorporación de apuestas artísticas más contemporáneas y un cambio de ubicación a un lugar céntrico y accesible. Por otro lado, se mantienen señas de identidad propias de la feria como la presencia de un porcentaje alto de galerías nacionales y, dentro de los contenidos, se mantiene el interés por figuras de las vanguardias históricas.

¿Cómo crees que contribuirá la nueva ubicación en la feria? 

Art Madrid se presenta este año en la Galería de Cristal de Centro Centro Cibeles. Es un espacio magnífico y sobre todo estratégico: además de la accesibilidad a la que antes hacía referencia, su localización está en el eje central de la capital, al lado de los grandes hoteles donde estos días se aloja la mayoría de los coleccionistas. En cualquier caso, estamos hablando del continente, que ya vimos por Casa Arte que es muy positivo. Pero lo importante, y es donde la organización de Art Madrid ha incidido, es en las galerías y artistas participantes. En este sentido, también hay una renovación seria pero modulada con cautela; es decir, el proceso de transformación de Art Madrid en una feria mucho más contemporánea se ha empezado a elaborar en esta edición e irá creciendo en las siguientes.

¿Cómo nace la colaboración con Javier Rubio Nomblot? ¿Cómo ha sido la experiencia?

Javier Rubio Nomblot es el comisario que emprendió hace ya varios años One Project como un espacio comisariado dentro de Art Madrid. Mi presencia se encuadra dentro de esa renovación que busca nuevas miradas y un contacto más directo con aquello que está ocurriendo en el arte emergente. La colaboración nace como un diálogo entre dos profesionales del mundo del arte y por lo tanto el resultado surge de un debate serio y fructífero. A partir de su experiencia dentro de lo que es la feria y de mis aportaciones al discurso de One Project, ha nacido un proyecto conjunto con todas las dificultades y todas las cosas positivas que cualquier diálogo genera. Ha sido una experiencia, en cualquier caso, con la que he aprendido mucho.

¿El proyecto One Project está destinado al arte emergente? ¿Quiénes tienen cabida en él?

De manera paralela a Arco y Art Madrid se está desarrollando JustMad, una feria dedicada por completo al arte emergente nacional e internacional donde podemos encontrar apuestas muy arriesgadas y experimentales que dan una visión amplia de la creación joven. Nosotros consideramos que dedicar nuestro proyecto a incidir nuevamente en esta idea, que se está desarrollando de manera mucho más amplia en una feria cercana, no tenía demasiado sentido. Por tanto, nos olvidamos de la etiqueta de emergente y decidimos elaborar un proyecto que no ofreciera valores absolutos desde el punto de vista generacional. Son artistas nacidos en los 60, 70 y 80, unidos por un deseo de construir, disociar, desarticular o destruir para generar otro sentido, los modos hegemónicos de comprensión de lo real a partir de dos estrategias: por un lado, edificar un nuevo orden desde el resto, lo sobrante, lo residual (ahí están, curiosamente, los más jóvenes: Laura Ramis, Anna Taratiel, Rubén Fuentes Fuertes); y por otro lado, plantear nuevas cartografías desde lo fabuloso, lo imaginario, lo extraño, lo ritual (José Luis Serzo, Yolanda Tabanera, Javier Ayarza, Curra Rueda). Y casi como bisagra entre estas dos líneas de trabajo, la obra de Manuel Barbero, un impresionante proyecto realizado en colaboración con Oxfam Intermón.

No es la primera vez que tiene lugar One Project, pero si es la primera vez que intervienes. ¿Cuál es tu aportación al proyecto?

Por un lado, la incorporación de galerías como Adora Calvo, Blanca Soto o Moproo, con las que he colaborado en distintas ocasiones y que creyeron en el proyecto que les presenté desde el primer momento. Pero sobre todo, determinados nombres que están en la base de mi trabajo actual como comisario: José Luis Serzo, Yolanda Tabanera, Manuel Barbero o Laura Ramis, cuya producción sigo y estudio con detenimiento desde hace tiempo.

A lo largo de tu carrera has desarrollado diversos proyectos en Latinoamérica ¿Existen muchas diferencias entre el arte contemporáneo latinoamericano y español?

Creo que es complicado señalar diferencias sólidas en el ámbito de la metacultura global. Numerosos artistas españoles y latinoamericanos trabajan fuera de nuestras fronteras y esto crea un fluido en múltiples direcciones que supera la idea de territorio. Lo que sí percibo es un desconocimiento enorme de la historia del arte latinoamericano en nuestro país, más allá de determinados nombres centrales y tópicos conceptuales. Pero volviendo a la idea de la identidad territorial, hace unos años comisarié junto a Carlos Jiménez la exposición Sinergias, arte actual latinoamericano en España y una de las muchas conclusiones que sacamos –y que ponía en cuestión el propio título de la muestra- fue que las últimas diásporas latinoamericanas han generado una nómina amplia de artistas que se encuentran trabajando dentro de un espacio personal en constante movimiento. Y que incluso muchos de aquellos artistas de origen latinoamericano que residen de manera habitual en España, tienen talleres, galerías y centros de trabajo repartidos por otros lugares del mundo. Por tanto, definir lo latinoamericano desde parámetros territoriales, identitarios o ideológicos es muy complicado y más aun si con este término intentamos abarcar la inmensidad de un territorio abierto, múltiple y nada homogéneo. En cualquier caso, si tuviera que buscar una diferencia radicaría en la mayor difusión del arte latinoamericano actual en el ámbito internacional, frente a la compleja situación de visibilidad exterior que sufre el arte español.

Cada día la cultura, y en concreto, el arte, se debe enfrentar a mayores dificultades, ya sea por falta de difusión, financiación o falta de interés. ¿Cómo ves el panorama artístico  actual en España?

Es un momento desde luego muy difícil. No sé si es realmente falta de interés lo que complejiza este panorama, pero sí es desde luego la falta de una estructura sólida que apoye a la institución Arte, y más allá del recurrente tema del IVA, creo que falta una estructura sólida que potencie el coleccionismo. Y sobre todo, enlazando con la última reflexión de la respuesta anterior, uno de los principales problemas del arte español es la escasa presencia de artistas españoles, pero también de los comisarios, en los eventos internacionales. Es imprescindible una mayor difusión del arte español fuera de nuestras fronteras. Falla a nivel estructural el apoyo que desde el poder se da al arte y esto ralentiza mucho el avance del arte contemporáneo español.

Recientemente has estrenado un blog. ¿Cuál es el fin o qué tipo de contenidos quieres resaltar?

Arte para perplejos (carlosdelgado.jux.com) es un blog que recopila mis escritos sobre arte y cultura contemporánea. Incorporo además todos los textos, imágenes y videos de mis proyectos comisariados. Creo que en ocasiones es necesario empezar a dejar de lado el fetichismo del catálogo impreso, caro y que llega solo a unos pocos, y difundir a través de una herramienta tan útil y accesible como Internet todos los detalles de cada proyecto. 

El año pasado ganó el Premio del Público a la mejor exposición en el Festival Jugada a 3 Bandas por Storymakers. Unos meses después, su proyecto En ningún lugar ganó el concurso para intervenir en las Torres Hedjuk de la Cidade da Cultura de Galicia. ¿Cómo valoras ambos premios?

El premio de Jugada a 3 Bandas, que concedió el público, fue algo muy emocionante sobre todo porque detrás había mucho trabajo y mucha ilusión por parte de los artistas y del equipo de la galería Paula Alonso. Fue un reconocimiento muy satisfactorio y la dimensión que tuvo el premio la dio el hecho de que en esa edición de Jugada a 3 Bandas hubo proyectos magníficos, elaborados en muchos casos por comisarios que considero un referente de cómo hay que trabajar.

Respecto a En ningún lugar, fue un proyecto que nació del III Encontro de Artistas Novos que dirige Rafa Doctor, de los diálogos y conclusiones desarrolladas allí y se formalizó a través del trabajo de seis artistas que generaron un diálogo con el espacio a partir de una línea discursiva común: generar una memoria y una narración alternativas que desvelara la complejidad arquitectónica y conceptual de las Torres, diseñadas originalmente como espacio botánico para el parque compostelano de Belvís y que actualmente se encuentran en la Cidade da Cultura. En torno a esta idea de la deslocalización planteamos un proyecto que era, por un lado un homenaje a la arquitectura de John Hedjuk, y por otro una mirada crítica a ese espacio monumental, casi faraónico y deshabitado de la Cidade.

Acabas de inaugurar la exposición Objetos de deseo en el Museo Nacional de Artes Decorativas. Cuéntanos sobre este proyecto.  

Objetos de deseo realmente nace del más joven de los artistas participantes, Alberto Herrero, quien hace más de un año me mostró un proyecto donde planteaba la posibilidad de que las emociones pudieran ser artefactos registrados, estudiados y difundidos desde la propia institución museística. Este fue el motor de arranque para empezar a examinar los objetos, los ámbitos y los protocolos de exhibición del museo y para otorgarles nuevos atributos que, en su conjunto, pudieran operar como instrumentos participativos y alternativos de comprensión. Finalmente, decidimos intervenir en la segunda planta, donde hay una reconstrucción de una casa señorial del siglo XVII, y jugar a entrometernos en ella con narraciones inesperadas mediadas por la incongruencia, la artificialidad y la transmutación de la historia oficial. Estamos muy contentos con el resultado y se puede visitar hasta el próximo 13 de abril. 

 
 
 

No hay comentarios todavía. ¿Quieres ser el primero en decir algo?

Deja un comentario