El Museo de Arte Moderno de Buenos Aires dedica un gran muestra a los dibujos de Picasso

El Museo de Arte Moderno de Buenos Aires inagura la exposición ‘Pablo Picasso: Más allá de la semejanza’. Dibujos de la Colección del Musée national Picasso-Paris seleccionados con el Museo de Arte Moderno de Buenos Aires, en el marco de su programación del 60ª aniversario. Se trata de la primera muestra retrospectiva en el país dedicada a los dibujos de Picasso con 74 obras únicas: obras creadas por el artista entre 1897, a sus 16 años, y 1972, un año antes de su fallecimiento, que fueron atesoradas por Picasso en vida y que hoy pertenecen a la Colección del Musée national Picasso-Paris.

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Imagen cortesía Museo de Arte Moderno

La exposición, que ha sido curada por Victoria Noorthoorn, Directora del Museo de Arte Moderno de Buenos Aires y, en calidad de Curadora Asociada, por Emilia Philippot, Curadora de pinturas (1895 – 1921) y de artes gráficas del museo francés, señala al dibujo como territorio fundamental para las investigaciones artísticas de Picasso. Organizada cronológicamente, ofrece un amplio pero preciso abanico de obras sutiles y únicas que juntas logran traducir la organicidad de la mirada cuestionadora del artista que cambió para siempre la historia del arte occidental. Destaca la multiplicidad y simultaneidad de las diversas investigaciones del artista y pone en evidencia a Picasso como artista experimental y eterno investigador.

Se incluyen aquí obras de todas las facetas y líneas de investigación de Picasso. Están las obras más realistas e intimistas de sus primeros años, incluida la época azul; sus investigaciones de 1906 a 1908 del llamado “cubismo primitivo”, durante el cual el artista se nutrió de una enorme cantidad de influencias tales como la escultura ibérica y la obra de avanzada de Ingres, Gauguin y Cézanne, entre otros; sus años de experimentación cubista junto a Georges Braque, incluidos los papiers collés; las investigaciones que lo llevaron a un surrealismo temprano; los dibujos relacionados con sus puestas en escena para el Ballet Ruso; los dibujos centrados en la línea “ingresca”, como parte de su proceso de “retorno al orden” e interés por la época grecorromana luego de la Gran Guerra; sus investigaciones surrealistas tal como se despliegan durante los años de auge del nazismo y el franquismo; los dibujos paródicos de la Segunda Guerra; sus estudios de maestros clásicos, especialmente Delacroix, y dibujos y retratos de sus últimos años.

Tanto Noorthoorn como Philippot coinciden acerca del lugar central que ocupa el dibujo en la obra de Picasso y hacen hincapié en el modo en que el artista elaboraba su pensamiento artístico a través del dibujo.

El recorrido de la exposición se ha dividido en las siguientes secciones:

1897 / Los primeros años. La exposición comienza con dibujos creados por Picasso a sus sólo 16 años y en los que se ve al artista interesarse por su entorno en la agitada Barcelona. Son años de estudio, de retratos académicos de una claridad sorprendente para su edad, en los cuales Picasso ya presenta una mirada desdoblada: en ciertas obras, se accede a una observación íntima y amorosa en su intento de captar el dolor del ser humano. En otras, se vislumbra su encuentro entusiasta con lo más vibrante de la escena catalana; dibuja escenas de burdeles, cafés, escenas satíricas, máscaras y retratos.

Entre los dibujos tempranos se encuentra Homme assis à la canne et masque [Hombre sentado con bastón y máscara] (1900 – 1901) realizado en un estilo que deja asomar la temprana influencia de Henri de Toulouse-Lautrec, y dibujos de la época azul que permiten asomarnos a los intereses y el estado de ánimo del joven Picasso, quien quedará fuertemente impactado por el suicidio de su amigo Carles Casagemas, con quien había viajado por primera vez a París en 1900. Las figuras melancólicas se presentan envueltas en mantos y túnicas delineadas por curvas que encierran a los personajes en sí mismos, como en Trois Personnages [Tres personajes] (diciembre de 1902) creado en París.

1906 / Cubismo primitivo y Trayectos del cubismo al surrealismo . El dibujo Études pour autoportraits [Estudio para autorretratos] de 1906 deja entrever los comienzos de la primera época cubista —el llamado “cubismo primitivo”—, que dará lugar a obras monumentales como Les Demoiselles d´Avignon [Las señoritas de Avignon] (1907) y Trois Femmes [Tres mujeres ] (1908). El dibujo fue creado luego de un período de ocho meses, entre octubre de 1905 y julio de 1906, durante los cuales Picasso se vio muy movilizado por situaciones que lo impulsaron a la toma de distancia que daría lugar al cubismo. Estas situaciones incluyeron su visita al Salón de Otoño, que presentó las retrospectivas de Manet y de Ingres y las obras de los artistas fauves; su descubrimiento de la escultura ibérica prerromana, de gran síntesis y asimetría, en el Louvre (cuyos efectos pueden verse en la exposición en el dibujo Étude pour une sculpture: tête [Estudio para una escultura: cabeza] (1907); el descubrimiento del arte negro por parte de Matisse y Derain; la retrospectiva de Matisse en la Galerie Druet; su encuentro con las obras de Gauguin y, luego, su viaje a Gósol, en su España natal.

Son años en los cuales Picasso explora la síntesis de la figura, como en Buste de femme [Busto de mujer], de 1907, vinculado a la creación de Les Demoiselles e incluso va más allá y por momentos parece adelantarse a la propia historia del arte. Tal es el caso de un dibujo extraordinario en la exposición que Noorthoorn comenta podría considerarse precursor de la abstracción europea: su Paysage lié aux “Moissoneurs”: arbres [Paisaje relacionado con los “Segadores”: árboles], creado entre junio y julio de 1907, en el que despliega en clave abstracta la visión de un árbol, anticipándose varios años a los dibujos abstractos de Kandinsky de 1910.

El cubismo propiamente dicho hace su entrada en la exposición con Maisons et palmiers  [Casas y palmeras], de 1909, y se encuentra presente con siete dibujos —cuatro tintas y tres grafitos— que exhiben tres temas propios de Picasso: la figura del desnudo, el músico y el hombre sentado a la mesa. En estos dibujos, Picasso ensaya varias operaciones: en Guitariste au chapeau [Guitarrista con sombrero] (primavera de 1912) explora la figura en forma bidimensional y parece jugar con las posibilidades de desarmar su figura en planos abiertos; en Violoniste  [Violinista] (verano de 1912) pareciera querer otorgar volumen a su figura y ensaya un cubismo escultórico, concreto. Otro es el tratamiento de Guitariste [Guitarrista] (1912-1913), en el cual la figura con su contorno abstracto delineado sobre un fondo vacío se construye a partir de escasos planos abstractos, alejados de todo intento de semejanza.

Luego, los tres dibujos sobre el tema del hombre sentado a la mesa permiten visualizar a Picasso yendo y viniendo, a partir de 1914, de un estilo a otro, de una representación realista a una más abstracta, a una cubista y viceversa con total libertad, en una dinámica que caracterizará a su producción a partir de entonces.

A estos años pertenecen, a la vez, una sección de trabajos de avanzada: los papiers collés en los cuales el artista incorpora un objeto (un papel, un periódico, un paquete de cigarrillos), es decir, la realidad misma, con toda su especificidad e historia, al espacio de la obra. Es el momento en que Derain y Braque están en el frente de batalla. Los periódicos que se reiteran en las obras de Picasso refieren al conflicto bélico circundante.

Por otro lado, la exposición refleja muy claramente cómo el cubismo, en tanto lenguaje que permite la reunión de elementos disímiles, encontrará su natural continuación en el surrealismo. Tal es el caso del importante dibujo Femme allongée et guitariste [Mujer recostada y guitarrista] del verano de 1914, abstracto y figurativo (referencial) a un tiempo, que Picasso atesoró durante tantos años y que fue fuente de inspiración para importantes obras décadas después.

1916 / La independencia de la línea. A partir de 1916, la línea toma cada vez mayor protagonismo en los diversos dibujos preparatorios de las puestas que Picasso diseña para la compañía del Ballet Ruso. Picasso había sido convocado para diseñar la escenografía, el vestuario y la caracterización de personajes, entre los cuales aparece el arlequín, uno de los dobles o alter egos del artista.  Son dibujos que sientan las bases para un momento de retorno a la figuración luego de la Gran Guerra.

Entre 1919 y 1920, Picasso crea retratos clásicos de contornos lineales limpios de su esposa Olga y de los diversos intelectuales de su entorno, entre ellos Erik Satie y Auguste Renoir. Una mirada atenta develará la presencia de deformaciones y elongaciones atribuidas al interés de Picasso en Ingres. Pero, más allá, la observación cercana revelará, también, un tratamiento sobredimensionado de las manos, en línea con el nuevo estilo desarrollado por Picasso durante los años 20, según el cual las figuras adquieren una volumetría maciza con claras reminiscencias grecorromanas. Un claro ejemplo es  Jeune fille au chapeau les mains croisées [Mujer con sombrero y las manos cruzadas] de 1921, un monumental dibujo que podría servir como manifiesto de toda una época de acercamiento de Picasso a la antigüedad clásica, también presente en sus Trois baigneuses [Tres bañistas] (20 de agosto de 1920). En este dibujo, Picasso pareciera reunir, en una sola imagen, la síntesis lineal propia del cubismo y su interés en el clasicismo mientras incorpora, también, la fantasía propia del surrealismo. Es un dibujo que retrocede miles de años en el tiempo y que se adelanta al futuro otro tanto.

1933 / La metamorfosis como herramienta para responder a la violencia. Varios dibujos en la exposición señalan el poder de la metamorfosis en la obra de Picasso. Tal es el caso de Tête de femme [Cabeza de mujer], una tinta de 1931 en la cual ensaya una cantidad de variaciones posibles sobre la representación de una cabeza escultórica de mujer —la de su amante Marie-Thérèse Walter— que, según como se analice, ha quedado reducida esencialmente a su nariz, a una nariz-falo, o, de otro modo, a una síntesis de las visiones de su rostro de frente y de perfil.  Este dibujo —así como la prolífica producción escultórica de este momento— evidencia la obsesión del artista por seguir explorando las infinitas posibilidades de la figura femenina, que entre 1931 y 1932 es sometida a procesos de transformación, desintegración y ensamblaje.

El poder de reinvención de la figura se manifiesta también en varios dibujos de 1933. Uno de ellos, Animal sauvage attaquant une femme nue  [Animal salvaje atacando a una mujer desnuda] tiene la particular importancia de introducir, si bien en forma algo tardía, un tema tan importante en la iconografía de Picasso como es la relación entre el hombre y el animal. Desde su juventud, Picasso había recurrido al animal como metáfora para representar actitudes o estados de ánimo propios o de un hombre genéricamente considerado. Hacia 1933, en pleno auge del nazismo en Alemania, hacen su aparición tanto el felino como el toro y el minotauro en una clara alusión a la potencial bestialidad del hombre. Son años en los que Picasso violenta a sus figuras, distorsionándolas y utilizando las diversas herramientas plásticas exploradas a lo largo de su vida. Esto se refleja en la Chimera [Quimera], de 1935, en la que Picasso caricaturiza la cara de un caballo devenido grifo mitológico y cuya imagen ya anticipa la figura central del caballo agonizante en su obra monumental Guernica, creada entre mayo y junio de 1937, para denunciar el bombardeo al pueblo homónimo durante la Guerra Civil Española.

Hacia 1938, el espacio en Deux femmes à l´ombrelle [Dos mujeres con sombrilla] se constituye a través de un denso entramado de líneas que fijan y encierran a cada figura, como en una cárcel o una jaula, al tiempo que las mismas se desintegran dentro de la trama visual. Posible ilustración de la presencia de dos mujeres en su vida —Marie-Thérèse Walter y la recién llegada Dora Maar—, este dibujo presenta el duelo pero también la tensión que impera en la Europa del momento. Tensión y sintaxis que también están presentes en varios retratos de estos años dentro de la exposición, que presentan la síntesis de miradas contrapuestas que ya es propia de Picasso. Son retratos sin paz.

La violencia aplicada a la figura está presente, asimismo, en el dibujo Étude pour “L´Aubade”: trois femmes nues [Estudio para “La serenata”: tres mujeres desnudas], de 1942, con tres mujeres escultóricas: a la izquierda, una con la cabeza para abajo, maciza; en el centro, una figura de pie con sus diversos miembros desmembrados; por último, a la derecha, una figura sin sostén que parece desintegrarse para pasar a ser pura pincelada o gesto artístico. Cada figura femenina ha dejado de ser cuerpo para pasar a ser figura gramatical, o monstruo pseudo-cubista que resulta de desarmar violentamente sus sistemas de cohesión física.

1954 / El artista universal. Los tres Études pour “Les Femmes d´Alger”, d´après Delacroix [Estudio para “Las Mujeres de Argel” según Delacroix] fueron creados el mismo día, el 28 de diciembre de 1954, y forman parte de la vorágine de estudios que el artista realizó de las dos obras de Delacroix (de 1834 y 1849): unas quince pinturas numeradas de la A a la O y decenas de dibujos preparatorios. Ésta es sólo una de sus investigaciones sobre obras de grandes maestros, la cual coincide, de modo elocuente, con el comienzo de la insurrección en Argelia, pero también con la muerte de Matisse en noviembre de 1954 y el encuentro de Picasso con Jacqueline, de rasgos similares a la mujer sentada de perfil en dichas telas históricas. Los  tres dibujos son elocuentes en este sentido. En ellos, Picasso se apropia de las obras de Delacroix movilizado por la temática, mientras que su elección del tipo de línea (y de color, en las pinturas), honra a Matisse, quien fuera su gran competidor en Francia desde su llegada a París en 1901. Picasso transforma la escena de Delacroix en burdel desenfadado y festivo mientras somete a las figuras femeninas a contorsiones y a su propia mirada transformadora.

Finalmente, Picasso es consciente de su sitio en la historia del arte y así se retrata a sí mismo, en tantas obras que toman como sujeto principal al pintor y a su modelo, como es el caso en los últimos dos dibujos de la exposición, Le peintre masqué et son modèle [El pintor enmascarado y su modelo], de 1954, y el tardío Mousquetaire à la guitare et tête [Mosquetero con guitarra y cabeza], de 1972.

Fuente: Museo de Arte Moderno de Buenos Aires

Exposición: Pablo Picasso: Más allá de la semejanza
Sede: Museo de Arte Moderno de Buenos Aires
Ciudad: Buenos Aires
País: Argentina
Fechas: Del 18 de noviembre de 2016 al 28 de febrero de 2017

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