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Arte dominicano desde sus orígenes

Por Fernando Ureña Rib

Las primeras influencias culturales de Europa en el Nuevo Mundo ocurren en la ciudad primada de América, Santo Domingo. Y la primera expresión de esas culturas quedó atrapada en los muros y las piedras. Luego de la arquitectura y el diseño urbano se introdujeron la orfebrería, la platería y finalmente la pintura y la escultura. En Santo Domingo lucen nuevos bríos el estilo románico, el gótico, el barroco y el neoclásico. Prevalecía, en la pintura y en la escultura, el aspecto sacro del tema ya que era en los conventos donde se aprendían y se aplicaban las bellas artes.

Luego de la segunda mitad del siglo XIX Europa vuelve a dejar sentir su poderoso influjo. El Impresionismo, post-impresionismo, costumbrismo y Art Nouveau son representados de alguna manera en la pintura dominicana. Se destacan Abelardo Rodríguez Urdaneta (1870-1932), pintor académico, y Leopoldo Navarro, autor de cuadros costumbristas, Enrique García Godoy (1885-1941) y Celeste Woss y Gil (1891-1985), quien fue la primera mujer en presentar una exposición individual de sus obras (1924) y quien al establecer la práctica de copia del natural, en la enseñanza artística, acercó a los dominicanos a la contemplación y a la apreciación de la anatomía criolla; cambio fundamental de la pintura de los años 30.

La pintura dominicana moderna se inicia a principios del siglo XX, adoptando nuevos estilos que buscan expresar la identidad, de frente a la condición racial, geográfica e histórica. Aquí se destacan Jaime Colson y Darío Suro con Manolo Pascual.

En 1939, con la llegada de profesores y artistas españoles a República Dominicana, se funda la Escuela Nacional de Bellas Artes, en la dictadura de Trujillo (que duró de 1930 a 1960), de la cual emergen nuevos artistas: Gilberto Hernández Ortega (1924-1979), Marianela Jiménez (1925), Clara Ledesma (1924), Luichy Martínez Richiez (1928), Antonio Prats Ventos (1928), Josep Gausachs (1889-1959) y George Hausdorf, de origen judío.

Entre los años 50 y 60 emergen artistas que contribuyen a desarrollar el arte dominicano. Sus principales exponentes son: Darío Suro (1917-1998), Eligio Pichardo (1930-1984), Paul Giudicelli(1931-1965), Domingo Liz (1931), Fernando Peña Defilló (1928), Silvano Lora (1931-2003), Gaspar Mario Cruz (1925), Mariano Ekert  (1920), Antonio Toribio (1934), Ada Balcácer (1930), José Cestero (1937), Ramón Oviedo (1927), Juan Plutarco Andújar (1931), Domingo Liz (1931) yAquiles Azar (1932).

Durante la década del sesenta, el tránsito de la dictadura a la democracia produce obras donde todo se cuestiona, estableciendo el límite entre lo moderno y lo contemporáneo en la producción artística dominicana. En estos años se destacan: Iván Tovar (1942), Ramón Oviedo (1927), Jorge Noceda Sánchez (1931), Cándido Bidó (1936), Julio Susana (1937), José Rincón Mora(1938), Rosa Tavarez (1939), José Felix Moya (1944), Jorge Severino, Thimo Pimentel, Amable Sterling (1943), Fernando Ureña Rib (1951), Antonio Guadalupe (1941), José R. Conde (1940-1987), Alonso Cuevas (1953), Alberto Ulloa (1950), Saíd Musa (1956), Manuel Montilla, Kuma, Vicente Pimentel (1942), Elsa Nuñez (1943), Guillo Pérez (1927), León Bosch (1936), Soucy de Pellerano, Alberto Bass, Orlando Menicucci (1949), Daniel Henríquez, Danilo de los Santos (1943), Vicente Fabré, Freddy Javier (1946), Joaquín Ciprián (1948), Francisco Santos Juan Medina (1948), Roberto Flores (1949), Freddy Cabral (1951), José Perdomo, Carlos Hinojosa, Julio Natera (1951) y Bismark Victoria.

En los años ochenta y noventa, el desarrollo de la informática y los medios de comunicación internacionales han llevado a las nuevas generaciones a incursionar en una propuesta donde lo insular y caribeño, son el sello de identidad de los artistas dominicanos. Carlos Hinojosa, Dustin Muñoz, José García Cordero (1950), Dionisio Blanco (1953), Enriquillo Rodríguez Amiama, Miguel Núñez (1959), Aurelio Grisanty (1949), Jesús Desangles (1961), Hilario Olivo (1959), Elvis Avilés (1965), Dustin Muñoz, Amaya Salazar (1951), Luz Severino(1962), Radahamés Mejía, Juan Mayí (1963), Johny Bonelly (1951), Dionis Figueroa (1956), Raúl Recio (1965), Ezequiel Taveras, Fernando Varela, Fabio Domínguez (1966), Tony Capellán (1985), Luis Muñoz (1959) y Geo Ripley (1950), Mayobanex Vargas, etc.

Entre los que se dedican al arte contemporáneo y las instalaciones, cabe destacar a Marcos Lora Read, Julio Valdez (1969), Leo Núñez, Inés Tolentino (1963), Raquel Paiewonsky (1969), Quisqueya Henríquez (1966), Ingrid Madera, Charo Oquet (1952), Freddy Rodríguez, América Olivo, Belkis Ramírez (1957) y Jorge Pineda (1961).

Mientras, Iris Pérez, Rosalba Hernández, Oscar Abreu (1978), Eliú Almonte, Hulda Guzmán (1984), Gustavo Peña (1979), Gerard Ellis (1976) y Soraya Abu Naba (1985) renuevan la tradición pictórica con inusitados tratamientos y maneras.