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Ediciones Cielonaranja. Panorama literario.

En la República Dominicana hay muchas imprentas, pero pocas editoriales. Quizás no más de doce; entre ellas destaca una editorial que nos ha llamado la atención: Ediciones Cielonaranja, un proyecto editorial alternativo dominicano.

Hemos hablado con Don Miguel Mena, su fundador, director y secretario, como se autoproclama con buen humor.

Así, nos ha contado cómo surgió en 1985 con el nombre de Ediciones de la Crisis. Conscientes de las limitaciones del mercado editorial –alto coste de impresión, dificultades para la distribución, escasez de librerías-, comenzaron publicando libros propios y de  amigos, en pequeñas tiradas.

En 1990, al trasladarse a Berlín, se convierten en Ediciones en el Jardín de las Delicias. A partir de 1995, y con el surgimiento y desarrollo de internet, se amplían, asumiendo el espacio web, transformándose en Ediciones Cielonaranja: un espacio de creatividad y pensamiento, dominicano y caribeño, un foro donde se piensa y actúa en el sentido de mejorar la comunidad humana.

Ediciones Cielonaranja ha publicado un promedio de siete libros anuales los últimos seis años. Sus autores siguen dos líneas: recuperación de textos de autores esenciales, en ediciones críticas, que no están en el “canon” porque en la República Dominicana  el  “canon” depende en muchos casos de autores que han dejado hijos y/o fortunas, o cuyos nombres representan cierto status en los gobiernos de turno o en las universidades. Junto a estas “recuperaciones”, publican también a autores jóvenes.

Miguel Mena también ha compartido con nosotros su pensamiento sobre algunos aspectos de la literatura dominicana

Nos ha comentado que tradicionalmente el género fuerte en la literatura dominicana ha sido la poesía, luego el cuento, la novela y el ensayo, y que en los últimos diez años ha habido un repunte de la narrativa, curiosamente más debido al interés que ha despertado en editoriales de Puerto Rico, Argentina y España que por el impulso interno.

En la literatura dominicana hay una especie de línea divisoria: los que nacieron antes o después de 1969. Los de “antes” se han preocupado por una literatura histórica, fundamentada casi siempre en la figura de Trujillo o sus productos (como Joaquín Balaguer). Los del “después” se interesan por los temas habituales de la cotidianidad. Son autores  multi-mediáticos, interesados en combinar el ejercicio literario con la música, el video y la performance.

También añade que en la literatura dominicana se puede servir otra gradación de lo que el sentido común denomina “caribeño”. Hasta ahora, la Academia condensa lo “caribeño” o lo “real maravilloso” a partir de las teorías de Carpentier o los espectros de García Márquez, si no es que Luis Rafael Sánchez se cuela. Es decir, lo “caribeño” hasta ahora se reduce a “lo cubano” o lo puertoriqueño o lo costero colombiano. En Ediciones Cielonaranja han publicado una serie de autores que completan este cuadro, permitiendo en algunos cierto diálogo casi “tú a tú” con el resto de los vecinos insulares: Manuel Zacarías Espinal –tal vez el inventor o coinventor de las jitanjáforas-, J. M.Sanz Lajara –un predecesor del “Boom”-, y René del Risco, quien fue uno de los primeros en integrar a figuras de la cultura popular –Gardel, Daniel Santos- dentro de la literatura.

Respecto a los autores dominicanos jóvenes, considera que la autora de mayor éxito y reconocimiento es Rita Indiana Hernández, pero más por su salto a los escenario de la música popular que por su propia literatura. Hay que destacar, sin embargo, que ha escrito el texto más significativo y desbordante de esta literatura dominicana del siglo XXI: “Papi”, una novela que Indiana Hernández publicó por cuenta propia en Santo Domingo, y que luego fue acogida en Puerto Rico, y, finalmente, también en España. Y entre otros autores, Frank Báez (poeta y narrador, autor del poemario “Postales” y de la novela “En Rosario no se baila”), Juan Dicent (sus libros de cuentos: “Summertime” y “Winterness”), Rey Andújar (cuentista y novelista), Homero Pumarol, Mario Dávalos, etc. De los anteriores destaca a los siguientes: René Rodríguez Soriano (narrador), Plinio Chahín Dionisio de Jesús, León Felix Batista (poetas), y Carlos Castro Medina (dramaturgo).

 

SHEREZADA VICIOSO (CHIQUI)

Trago amargo (whis-ky Sour). Salomé U: cartas a una ausencia basada en la obra. “Y no todo era amor”  Ed. Librería La Trinitria Santo Domingo 2009. Fuente: Cielonaranja

 

REY ANDÚJAR:


 

Rey Andújar Parte 2.wmv – YouTube. 23 May 2010 – 10 min – Subido por yolayelou. El escritor dominicano residente en Puerto Rico Rey Andújar ofrece una panorámica de la literatura dominicana.

Más información de Ediciones Cielonaranja: www.cielonaranja.com

 

RITA INDIANA HERNÁNDEZ

Por Fernando Ureña Rib, Latin Art Museum

Conocí a Rita Indiana Hernández días después de haber devorado sus poemas en una de las pocas revistas de literatura que aquí se publican. La revista, llamada “Vetas”, apenas circula en los alrededores de la calle El Conde y sin embargo no deja de causar ronchas por sus políticas editoriales y por su apoyo a poetas y escritores jóvenes que no tienen otro medio de ser alcanzados por la luz pública.

Una noche, en un bar no lejano del Conde, vi entrar la silueta de Rita, alta y silenciosa. Era una de esas noches de aturdimiento. El café se llamaba Ocho Puertas, en la calle José Reyes y por una de ellas la vi llegar. Pregunté a quién pertenecía aquella figura luminosa y alguien mencionó su nombre. Tenía el aire de láudano de las modelos de una antigua revista de modas francesa, “La Chic Parisienne”.

Otra noche, en casa de Guy Frómeta, ella me extendió una mano que descendía de unos brazos muy largos, desgarbada y feliz. Sus poemas me gustan, le dije. Admiro su manera de entrelazar las imágenes y el sentido urbano y casi vertiginoso de sus poemas. Intuí algo de tragedia quemándose y resplandeciendo en el fondo oscuro de sus versos. O quizás era una ira contenida, un resabio, una amargura desenfadada en las que dejaba caer latigazos de desdén, de humor y de ironía. En sus escritos subsiguientes advertí el mismo dolor embalsamado. Me parecía escuchar una voz nueva, una voz que nos alcanza desde lejos, desde siglos arriba, desde un cruce de fuegos entre ángeles y demonios, desde la Eternidad.

Ahora acabo de leer su última entrega: “La estrategia de Chochueca”. Mientras unos la califican de novela corta otros aluden que se trata de un cuento largo. Pero lo importante de este texto es la riqueza de su estudio sociológico y lo testimonial de su carácter. ¡Qué locura maravillosa y desenfrenada! ¡Qué espíritu de juventud y de caos! Lo terrible y dionisíaco, corresponde sin embargo a una decadencia minuciosamente relatada y elaborada. Los verdaderos protagonistas son el lenguaje y el ambiente sórdido y a veces cruel de una generación de dominicanos que es para muchos desconocida, extraña. A través de un lenguaje ágil, crudo y soez Rita Hernández bordea esos submundos, y nos hace merodear o nos adentra en las noches de cierta juventud dominicana.

Mientras algunos encuentran en esta historia rastros del camino trazado por Borroughs y por Kerouac y otros representantes norteamericanos de la “Beat Generation”, yo encuentro en la escritura de Hernández innovaciones refrescantes. El uso del lenguaje coloquial en la literatura que ella propone manifiesta su percepción alerta y su sabiduría.

En la novela se dilata, se expande y se contrae el flujo de la consciencia de Silvia, la relatora, quien es una adolescente que busca desesperadamente maneras de liberarse del tedio que le produce una sociedad restrictiva, puritana y falsa, encubridora y ciega. En el tránsito acelerado de esa búsqueda se enamora de un malandrín, de un “tecato” que la arrastra en sus aventuras y quien la hace chocar de frente contra otro mundo, también falaz del que no hay redención posible, el mundo de las drogas y los estupefacientes. Sin perder jamás el hilo, el relato de Rita Indiana Hernández se mueve como un remolino intenso en cuya periferia gravitan el humor, la rabia, el sexo, el miedo, la desolación y la muerte. Ella se vale de una serie de anécdotas breves, aparentemente inconexas, para atrapar en sus páginas la vorágine de ese mundo alucinado.

 

REVISTA “PING PONG”

Por Frank Báez y Giselle Rodríguez Cid

“Ping Pong” es una revista de poesía que opera en Santo Domingo (República Dominicana) desde abril del 2006. Es editada por Frank Báez y Giselle Rodríguez Cid.

La función de la revista “Ping Pong” es suplir una necesidad que tienen los editores de conocer poesía, de debatir las últimas escuelas y tendencias poéticas, y de poder difundirla en un medio que día a día se va tornando más necesario e importante. Para nosotros la función de una revista de literatura es ser una ventana, una especie de muestrario de textos que se desarrollan plenamente en
libros. Es un medio de divulgación, de encuentro, es como las Llegadas y Salidas de los aeropuertos, donde la gente entra y sale continuamente con algo entre las manos. Para contactarnos pueden escribirnos a revistapingpong@gmail.com. Más información:   www.revistapingpong.org