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Museo Bellapart

Director: Juan José Bellapart. www.museobellapart.com

El Museo Bellapart es el primer Museo de Artes Plásticas, con carácter privado, de la República Dominicana. Fundado en 1999 por el empresario catalán Juan José Bellapart, está dedicado íntegramente al Arte Dominicano.

La Colección Bellapart posee cerca de 2.000 piezas en sus fondos y ofrece mediante su Colección Permanente una visión completa de la evolución estilística de las artes plásticas dominicanas. Inicia su recorrido con pinturas de la década de 1890 y abarca todos los estilos y corrientes artísticas del siglo XX hasta el presente, en cuatro ejes cronológicos, incluyendo pinturas, esculturas, grabados y dibujos.

Indica Juan José Bellapart:

“El Museo Bellapart acoge una colección de obras de artistas españoles exiliados de la Guerra Civil Española como Angel Botello Barros, Josep Gausachs, Eugenio Fernández Granell, Manolo Pascual, Antonio Prats-Ventós, Francisco Vázquez Díaz “Compostela”, Josep Vela Zanetti y Alfonso Shum, núcleo puente que enrumbó el arte dominicano hacia nuevas estéticas entroncadas con los lenguajes de la vanguardia europea de principios del siglo XX.

La historia del arte dominicano está inevitablemente ligada a la acción de estos artistas europeos, pues tuvo consecuencias inmediatas en el desarrollo del arte dominicano.

Los artistas recién llegados de España, accionaron en una doble vía: como docentes de la Escuela Nacional de Bellas Artes, primer centro de enseñanza de Artes Plásticas con carácter institucional, que tuvo como primer Director al español Manolo Pascual, dejando una huella visible en la producción plástica de las primeras generaciones de artistas egresados, y como creadores, con una intensa actividad expositiva, que junto a positivos efectos en otras áreas del arte, propiciaron durante una década un renacimiento artístico y cultural a nivel nacional”.

Indica Paula Gómez Jorge:

“El Museo nació como institución pionera del coleccionismo privado de artes visuales en el país y a lo largo de su fructífera vida artística, se ha establecido como primera institución privada museográfica del arte dominicano y sede de la más importante colección de los artistas del exilio español reforzados en tierra dominicana en el siglo XX. Es unánime la apreciación de historiadores y especialistas en torno a la valía de la presencia cultural de España en el período 1939-1960 como resultado de la corriente migratoria de españoles republicanos a Santo Domingo, provenientes de los sectores de la sociedad española, entre los cuales intelectuales y artistas propiciaron en el país una experiencia extraordinaria por la cálida e intensidad de su creación y aportes. Aunque junto a los españoles también llegaron otros emigrantes europeos, el impacto de la cultura dominicana de entonces provino de los peninsulares”.

Fuente: Catálogo “Artistas españoles en el Museo Bellapart”

 

“EN EL TRAYECTO DEL SOL. MODERNIDAD Y VANGUARDIAS EN LA PINTURA DOMINICANA” 

En febrero de 2012 se realizó una exposición titulada “En el trayecto del sol. Modernidad y vanguardias en la pintura dominicana”, comisariada por Luisa Auffant, en la que se presenta una visión de la pintura dominicana a través de un recorrido histórico y cronológico, con 30 obras seleccionadas de la colección del Museo Bellapart y representativas de las tendencias más significativas del escenario artístico dominicano durante tres décadas

Esta exposición se realizó en el Hotel de Ville de Bruselas (Bélgica) gracias a la gestión de la Embajada de la República Dominicana en Bruselas y el auspicio del Ministerio de Turismo y Ministerio de Cultura de la República Dominicana.

 Josep Gausachs. “Perfil de negrita en azul” (1946). Óleo s/ cartón. Cortesía Museo Bellapart.

Antonio Prats-Ventós. s/título (1950). Óleo sobre tela. Cortesía Museo Bellapart.

 

 Eugenio Granell, “La gaita galega evoca un espíritu del campo”, 1945. Óleo s/tela. Cortesía Museo Bellapart.

 

 José Vela-Zanetti. “Vendedrora de frutas”, 1950. Óleo s/cartón. Cortesía Museo Bellapart.

 

Luisa Auffant, curadora de esta magnífica exposición, la presentó en tres partes:

Pintura Moderna

“Noveles pintores, situados en tres puntos diferentes del país, inician su labor de pioneros a través de los nuevos códigos formales que se establecían en la época. Nos referimos a Yoryi Morel (1906-1979), explorador en la luz del trópico, el color insular del paisaje, las costumbres y personajes populares; Darío Suro (1917-1998), indagador en la expresión de lo geográfico, la luz caribeña y el valor sincrético de lo cotidiano popular; y Jaime Colson (1901-1975) que completa el grupo de los primeros modernos”.

Los Exiliados

“A continuación se presentan las obras de los artistas europeos que llegaron al país huyendo de las guerras que azotaban Europa. Con estos artistas, en su gran mayoría españoles, se fundó la Escuela Nacional de Bellas Artes en 1942. En este primer centro oficial para la enseñanza de las Artes plásticas, los artistas recién llegados actuaron como docentes y paralelamente desplegaron su faceta creativa y una pujante actividad expositiva. Dejaron huellas imperecederas en sus alumnos dominicanos a través de un gran rigor académico. A su vez, ellos descubrieron la luz del trópico, los verdes campos y el color de la raza dominicana, transmitiéndolos a sus entusiasmados alumnos con nuevas técnicas. Hoy no se puede hablar de una pintura dominicana sin reconocer la influencia enriquecedora de estos maestros europeos.

El país dominicano asistió a una “puesta al día” de lo que en materia de arte acontecía internacionalmente. Los artistas exiliados introdujeron a las primeras generaciones del naciente centro formativo en las tendencias innovadoras de los lenguajes artísticos y las corrientes vanguardistas en boga”.

Vanguardias

“Después surgen nuevas formas de vanguardia de la mano de los discípulos de estos profesores europeos. Desde entonces el talento criollo encontró lo que necesitaba para expresarse y para percibirse a sí mismo. El expresionismo, el surrealismo y la abstracción, algo de la intensidad “fauve” del color, y la autorrevelación de su forma específica de la belleza, de la expresión, del grito, tuvieron como resultado el surgimiento de excepcionales talentos dominicanos.

Los creadores vanguardistas redescubren sus raíces, su geografía e identidad a través de su técnica, expresión y emoción particular, destacando, entre otros: Clara Ledesma (1924 -1999) y Gilberto Hernández Ortega (1924 -1978). Ellos se abocaron a profundizar en los contenidos del imaginario dominicano, deteniéndose en escenas profusas de colorido tropical y elementos sincréticos de la religiosidad popular vernácula.

La década de los 60 fue testigo de un arte activista, agitador, afiliado intrínsecamente a los movimientos sociales reivindicativos y patrióticos surgidos al calor de la Intervención Norteamericana (1965). Los artistas se unen para trabajar en común, orientando sus preferencias hacia lo figurativo expresionista, aunque lo abstracto encuentra adeptos importantes. Estas tendencias fluyen en las obras de Eligio Pichardo, José Ramírez Conde (1940-1987) y Cándido Bidó (1936), entre otros nombres representativos”.