Es sin duda alguna la máxima representación artística del arte rupestre a nivel mundial. Las cuevas de Altamira son la expresión más perfecta sobre lo que fue capaz de crear el hombre primitivo. Rompe las barreras del misticismo surgidas durante el siglo XIX y reafirman que el hombre de las cavernas poseía sensibilidad y habilidades artísticas sorprendentes.

El descubrimiento de la cueva de Altamira

Las cuevas de Altamira están ubicadas al norte de España en la región de Cantabria, a 2 kilómetros de la municipalidad de Santillana del Mar y a 160 metros sobre el nivel del mar. Fueron descubiertas por casualidad hace 139 años.

En el año 1868 el señor Modesto Cubillas, tejero de la zona, dio con la entrada a la cueva un día de cacería. Fue intentando rescatar a su perro que estaba atrapado entre las grietas de unas rocas. Gracias a este hecho fortuito se descubre únicamente la entrada a la cueva.

El hallazgo no causó mucha suspicacia entre los pobladores y vecinos del lugar. La región presenta características geográficas similares y una cueva más no hacía la diferencia ni despertaba la curiosidad de sus vecinos.

Las cuevas de Altamira

Es así que Modesto Cubillas se pone en contacto con Marcelino Sánz de Sautuola, un rico potentado del lugar y apasionado a la paleontología. Sería Sautuola años más tarde, el primer explorador de la cueva de Altamira en 1875 y el descubridor de la riqueza arqueológica que en ella se encontraba.

Durante su primera visita al interior de la cueva de Altamira, Sautuola descubre algunos utensilios, fósiles y símbolos que no despertaron mucho interés. Luego de participar en la Exposición Universal de París de 1878 y ver los hallazgos encontrados en cuevas francesas y la similitud con sus hallazgos en la cueva de Altamira, decide regresar en 1879.

Esta vez lo haría en compañía de su pequeña hija María de 8 años. La curiosidad de la niña la hizo adentrarse en el interior de la cueva y al mirar hacia arriba ocurrió el descubrimiento. María ante semejante hallazgo lo primero que alcanzó a decir fue: ¡Mira papá, bueyes!

A simple vista María de Sautuola descubrió los famosos polícromos, un conjunto de pinturas y grabados de animales, así como algunos símbolos ubicados en una especie de bóveda en el interior de una de las cavidades principales de la cueva.

Luego de la exploración por varios años, Sautuola dio a conocer públicamente el resultado de su investigación en 1880. Sus apuntes fueron resumidos en el libro: “Breves apuntes sobre algunos objetos prehistóricos de la provincia de Santander” en donde Sautuola daba fe que los hallazgos encontrados en la cueva de Altamira eran de la autoría del hombre de la prehistoria.

A partir de aquí surgen una serie de controversias entre catedráticos de la época sobre la autenticidad de las pinturas rupestres encontradas en la cueva de Altamira. Sautuola enfrentó no sólo el rechazo sino además la burla sobre la originalidad de los grabados y pinturas encontradas. Hasta se llegó a pensar que era parte de una farsa en donde los dibujos fueron hechos por un pintor de baja reputación contratado por el mismo Sautuola.

Creyeron que era poco probable o imposible que los dibujos se siguieran conservando en buenas condiciones después de haber pasado tantos siglos. Se llegó a creer que Sautuola había falsificado las pinturas. Pasaron muchos años para que esta equívoca aceptación fuera rechazada y reconocida finalmente la autenticidad de las pinturas rupestres de la cueva de Altamira.

En 1902 y después del hallazgo de nuevas cuevas en Francia, la cueva de Altamira fue reconocida por la comunidad científica y catedrática mundial de la época. Sautuola falleció en 1888 sin poder haber logrado estar presente para ver cumplir este reconocimiento.

A lo largo del siglo XX muchos paleontólogos destacados y estudiosos del tema han profundizado en las investigaciones arrojando descubrimientos sorprendentes. Los nuevos hallazgos han ayudado a documentar muy bien los escasos objetos y conocimiento sobre la forma de vida que hasta ahora se tenían de épocas remotas.

La cueva de Altamira, la Capilla Sixtina del arte paleolitico

Descripción de la cueva de Altamira

La cueva de Altamira no es una cavidad muy grande en tamaño. El área total abarca un espacio de 270 m de largo desde la entrada o “Vestíbulo” pasando luego a una gran sala de 18 metros conocida como “Sala de los polícromos”, que es donde se encuentra la mayor parte de los grabados y dibujos. Luego tiene algunas ramificaciones más pequeñas para terminar en un lugar muy angosto llamado “Cola de caballo”. La cueva alberga un total de 150 representaciones de animales.

El Vestíbulo

El Vestíbulo es la parte más próxima a la entrada de la cueva y por ello es la que recibe la iluminación natural del exterior. Es en esta área de la cueva que el hombre primitivo hacía casi todas las actividades de la vida diaria. Es la parte que demuestra haber sido la más habitable y donde hacía mayor vida el hombre del paleolítico. Las piezas u objetos encontrados en esta área de la cueva nos permiten tener una idea más clara sobre las costumbres de vida del hombre de las cavernas. Las rutinas y las características del mobiliario nos dejan muy claro que el hombre del paleolítico superior era cazador y nómado. Utilizaba las cuevas como refugio y conocía el uso del fuego para calentarse y cocinar.  

Los hallazgos de herramientas líticas (hechas a base de piedra) y piezas decorativas talladas en hueso, son también otros objetos encontrados en esta sala de la cueva. Junto a ellas se encuentran huesos de animales, agujas, herramientas de corte y marcado, propulsores y otros tipos de armas. Los estudios realizados en esta parte de la caverna nos señalan que los dibujos elaborados fueron hechos en épocas distintas.

Sala de los Polícromos

A 30 metros después del Vestíbulo, se encuentra la “Gran sala de los polícromos. Es aquí en donde está la mayor parte de los dibujos y grabados que todos hemos visto alguna vez en fotografías. El área ocupa un espacio de 18 metros de largo por 9 metros de ancho.

Gran sala de los policromos, la cueva de Altamira

Una de las cosas que nos impresiona al observar los dibujos realizados en la sala de los polícromos es el realismo que proyectan ante la vista de los espectadores. Se aprovecharon las formaciones y los abultamientos de la roca para crear volumen a las figuras y darle así un efecto más realista. Tal es el caso del bisonte encogido, figura mundialmente famosa que fue pintada aprovechando la curvatura de la roca.

Uno de los animales que más se repite en los grabados y dibujos de la cueva de Altamira es el bisonte. Luego en menor cantidad se encuentran ciervos, jabalíes y caballos. Hay evidencia en los dibujos de la presencia de animales como el mamut y el reno. Completa esta galería una serie de figuras antropomórficas y algunos símbolos.

La forma en que fueron pintados (en manadas) pueden reflejar un poco el estilo de vida y la forma en que se desplazaban estos animales. Impresiona a simple vista el tamaño que llegan a adquirir estas pinturas. Algunos de los dibujos son de 1,80 metros como el del Bisonte encogido y la Gran cierva que llega a medir 2,25 metros de largo.

La Gran cierva

La Gran cierva es una obra digna de contemplar sin descuidar los detalles que el artista puso para realizarla. Sus extremidades están muy bien estilizadas, pero guardan una desproporción con la parte del tronco. La cabeza incluye detalles muy claros y marcados de los ojos, orejas y hocico. Estas desproporciones pueden ser debidas a la falta de distancia entre el techo de la cueva y el punto de vista del pintor.

Completa esta sala una de las figuras reconocidas como la más antigua en realizarse: el caballo ocre. Está ubicado en uno de los extremos del techo de lo que llamaríamos la bóveda.

Final de la cueva de Altamira

Luego de la “Sala de los polícromos” se encuentran algunas ramificaciones más angostas convertidas en salas que terminan en un sitio conocido como “Cola de caballo”. En estas ramificaciones también se encuentran abundantes signos y figuras geométricas bien definidas como conos, rectángulos y círculos. En la “Cola de caballo” también hay presencia de dibujos y grabados de animales en color negro. Esta área de la cueva carece totalmente de luz natural así que los autores de estas obras deben haber trabajado agachados y con apoyo de luz artificial. En la Cola de caballo parte de la cueva es bastante angosta e incómoda para poder haberse hecho vida en ese lugar además que su acceso es de mucha dificultad.

Estudios geológicos

Estudios geológicos han determinado que el tipo de roca presente en la cueva de Altamira es caliza de color amarillo pardo con componentes de calcita y siderita.

Gracias a las técnicas más avanzadas como la prueba del Carbono 14, se pudo constatar que las pinturas realizadas en la cueva de Altamira son de hace 13.500 años. El período correspondiente es el Magdaleniense, una de las culturas más avanzadas del paleolítico superior.

Interior de la cueva de Altamira

La altura original de la cueva no supera los 2 metros. Se hicieron trabajos de excavación en el piso a fin de rebajar el nivel para darle más altura a la cueva y poder así facilitar la mejor observación de los dibujos.

Materiales utilizados

Los materiales usados para la elaboración de los dibujos y grabados del techo y las paredes fueron hechos con pigmentos naturales de minerales en color negro, ocre, amarillos y marrones. Las pruebas de composición identifican materia prima de diversas naturalezas aglutinados con algún tipo de solvente de grasa animal. Se incluye a esta mezcla compuestos de sangre, excremento y orina.

La técnica de pintado fue hecha con los dedos, algún instrumento en forma de pincel y en algunos casos soplando a través de herramientas hechas en hueso de animales a manera de aerografía. Esto lo demuestran los restos de materiales encontrados dentro de las cavidades de las piezas rescatadas. Quienes fueran los autores de estas obras del arte rupestre utilizaron el carbón vegetal para delimitar y marcar muy bien los dibujos realizados.

Animales representados en la cueva de Altamira

El ciervo, el bisonte y la cabra fueron la principal fuente de alimento del hombre de esa época. Tuvieron mucho significado y es por ello que de alguna manera se dejó inmortalizado en el arte rupestre de la cueva. Completan este grupo de fauna otros en menos cantidad encontrados en restos y en pinturas como el caballo, jabalí, renos, zorro, león y osos. Otros animales ya extintos como el mamut se dejaron ver también entre los restos de objetos encontrados.

La Neocueva en el Museo de Altamira

Junto a la cueva de Altamira original se construyó en el año 2001 el Museo Nacional y Centro de Investigaciones de Altamira. Este lugar se edifica debido a la interminable lista de espera que hacían las personas para poder conocer la cueva de Altamira original. Las esperas llevaban a determinar tiempos de hasta un año para conocerlas.

La Neocueva en el Museo de Altamira

Dentro del museo se destaca la Neocueva, una réplica artificial de la verdadera cueva de Altamira. Recorrer la Neocueva nos hace tener una idea de cómo lucía la caverna hace 15.000 años. Los fines de semana es que más visitas recibe el museo y se incluyen actividades pensadas para niños. El costo de las entradas es de 3 Euros por persona. Los domingos la entrada es gratuita. El recorrido incluye un guía y vídeos que nos narran la historia de la gruta. Las entradas se hacen en grupos reducidos de 15 personas. Incluye traductor simultáneo en distintos idiomas.

Visitar las cuevas de Altamira

Para poder visitar la cueva de Altamira (la verdadera), se necesita hacer primero una visita al lado, a la Neocueva en el Museo de Altamira, la réplica de la original. Después vamos a necesitar también de un poco de suerte para salir en el sorteo por un cupo para entrar a la cueva de Altamira original.

El acceso al interior de la cueva de Altamira es restringido desde el año 1988 y sólo cinco afortunados semanalmente tienen el privilegio de poder entrar y hacer el recorrido de tan sólo 37 minutos. Incluye un traje aislante y control estricto de la humedad y la temperatura. Como podemos entender las entradas se hacen bajo las máximas medidas de seguridad y conservación.

Si por el destino de las cosas salimos afortunados y con un cupo para visitar las cuevas de Altamira, esa es una oportunidad que sólo se nos presenta una vez en la vida así que: aprovechémosla.

Datos interesantes sobre la cueva de Altamira

  • La cueva de Altamira ha estado siempre habitada por distintos asentamientos humanos a lo largo de un período de 20.000 años. Desde mucho antes que se hicieran los dibujos ya los grupos humanos usaban la cueva.
  • Las pinturas rupestres de las cuevas de Altamira fueron hechas por el hombre del paleolítico superior perteneciente al período Magdaleniense (16.500 años). Algunas piezas encontradas pertenecen a la fauna del período Gravetiense y Solutrense.

Visitar las cuevas de Altamira

  • Las pinturas y grabados de las cuevas de Altamira se mantuvieron intactas debido a los movimientos telúricos y terremotos que sellaron la entrada hace 13.000 años. Las condiciones de iluminación, temperatura y humedad a través de los siglos permitieron el buen estado de conservación de las pinturas rupestres que allí se encuentran. Las pinturas quedaron guardadas en total oscuridad y silencio por muchos siglos.
  • Surgen discrepancias entre si los grabados y dibujos encontrados en la cueva de Altamira fueron hechos por hombres o mujeres.
  • Los detalles y la perfección de los dibujos dejan en claro un gran conocimiento y capacidad de observación del hombre de la prehistoria sobre la fauna silvestre de su entorno.
  • Las pinturas y grabados de la cueva de Altamira están enmarcados dentro del estilo de la escuela franco-cantábrica por el realismo que transmiten ante los ojos del espectador.
  • La cueva de Altamira tuvo que ser cerrada al público en el año 1977. En vista de la masiva visita la obra empezó a mostrar signos de deterioro comenzando a afectar el microclima que se mantiene ahí adentro. Fue reabierta en el año 1982 bajo normas y horarios de entradas.
  • No se sabe exactamente cuáles fueron los motivos que llevaron a los hombres de la prehistoria a realizar estos dibujos o grabados. Todo recae sobre la hipótesis que fueron una forma de comunicarse o de organización social con responsabilidades compartidas al dejar plasmado en la roca la forma en que veían al mundo y la relación que tenían con la naturaleza.
  • Otras teorías apuntan a que el significado real de estas pinturas y grabados encontrados en la cueva de Altamira, tenían un motivo que obedecía a algún tipo de ritual (de fertilidad o mágico-religioso). El lugar donde se encuentran los polícromos de la cueva pudo haber sido usado como santuario.

A 139 años del descubrimiento

El 24 de septiembre de 2018 las pinturas y grabados de la cueva de Altamira cumplieron 139 años desde su descubrimiento en 1879. Para conmemorarlo Google nos lo recordó dejándonos como regalo un Doodle con la imagen de una de las figuras más reconocidas y emblemáticas de todas las pinturas de la caverna. La que más se ha difundido de las cuevas de Altamira: el bisonte encogido.

La cueva de Altamira: Patrimonio de la Humanidad

Hoy en día las cuevas de Altamira son las más importantes y más famosas cuevas prehistóricas del mundo.  Las pinturas rupestres y grabados de su interior representan el legado más grande y rico hecho por el hombre de la prehistoria. Han sido reconocidas por la UNESCO como Patrimonio de la Humanidad en 1985 y se les ha dado el calificativo de ser la Capilla Sixtina del arte paleolítico.

Publicado en: Arte

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