La situación de los juegos de azar en Ecuador tiene un estatus distinto al del resto de Latinoamérica. La historia de la sociedad ecuatoriana viene marcada por una serie de triunfos importantes y de momentos ligados al poder de la democracia que los han dejado aislados del resto de países que los rodean. Ecuador es distinto en cuanto al sector del juego se refiere. Para saber qué sucedió en este país y cómo ha evolucionado la sociedad desde este momento, hay que remontarse al año 2011.

Un referéndum que cambió la historia de Ecuador

Hasta 2011 la situación de los juegos de azar no era muy distinta de la de sus vecinos. Ecuador es un país que ha estado vinculado a una evolución histórica similar, pero con unas características especiales. Con una emigración destacada un 8%, la entrada de divisas extranjeras y una mejora en el nivel de vida causó estragos en las salas de juego. Una degradación social que llevó al gobierno a tomar algunas medidas importantes. En la actualidad cada casino online en Ecuador sigue estando desprovisto de licencias siendo la única manera de conseguir crear un juego seguro en este país.

El pueblo fue el encargado de decidir en 2011 que todos sus casinos físicos quedarían cerrados para siempre. Ecuador dijo ‘No’ a los juegos de azar para evitar la degradación de algunas zonas de las principales ciudades. Una manera de controlar las entradas de dinero que llegaban con una creciente inmigración que tuvo mucho que decir en este proceso. Un 9% de los ecuatorianos, según datos oficiales, decide abandonar el país. Eso significa una entrada de moneda extranjera o de inversiones en determinadas familias que sin el juego de por medio se destina a otros fines.

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Los casinos online al margen de la normativa

La ley ecuatoriana se refiere directamente a los casinos físicos y no online. De la misma forma que los hoteles de lujo se quedan al margen de esta prohibición, el sector online disfruta de las mismas condiciones. El problema del juego en Ecuador no se trataba de un rechazo directo a este sector, sino a todo lo que le rodeaba en algunas zonas. Si se visita Ecuador se puede comprobar como los hoteles de lujo ofrecen ese servicio a sus clientes, de igual forma que los ecuatorianos pueden hacerlo. No existe degradación social, el ambiente de lujo y relajación que debería rodear esta práctica es real.

De la misma manera sucede con los casinos online que se han instalado en este país. Empresas que conocen perfectamente el potencial de Ecuador como lugar de origen de grandes jugadores apuestan claramente por sus gentes. El juego online se puede realizar en páginas de casinos extranjeros que nada tienen que ver con el país. Una manera de alejar la polémica y de poder jugar con tranquilidad. El usuario puede estar tranquilo, no se perjudicará a ninguna ley estatal y tendrá las plenas garantías para conseguir desarrollar una afición de lo más lucrativa.

Por lo tanto, los casinos online se quedan fuera de una dura legislación que cree que de esta manera evita problemas sociales mayores. Al contrario de lo que el referéndum pretendía, no era el final del juego como tal. Se produjo una reestructuración que ha dado lugar a una nueva generación de jugadores. Durante la última década Ecuador ha visto cómo generaba interés de muchos casinos online. La falta de competencia física, que puede ser revertida en los próximos meses con un nuevo referéndum, es un plus para este tipo de actividades que solo buscan ofrecer un servicio a las personas que viven en ese país.  Apostar por el juego online es una garantía, seguridad, fiabilidad son posibles, dentro de la ley ecuatoriana.

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