Empezó en Sudáfrica y acabó arrasando en todo el planeta. Jerusalema, una canción compuesta en 2019 por Master KG y Nomcebo Zikode, ha puesto a todo el mundo a bailar gracias a sus movimientos alegres y a su letra optimista. Incluso el presidente sudafricano, Cyril Ramaphosa, ha promocionado públicamente la canción aprovechando la decisión de volver a abrir el país al turismo a partir de este otoño.

Aunque mucha gente opina que la canción y su baile son una luz de esperanza en una época marcada por la pandemia de la COVID-19, ¿cuál es la verdadera historia de Jerusalema? ¿Podría llegar la canción a inspirar a millones de personas?

Una melodía zulú con un atractivo universal

Jerusalema nació en 2019 y, en ella, el dúo sudafricano le pide a Dios que lo lleve a Jerusalén (o, dicho de otro modo, al cielo). Interpretada en zulú, pretendía ser un canto inspirador, con un ritmo alegre y grandes dosis de positivismo.

Sin embargo, ni los propios autores le auguraban un recorrido como el que está teniendo. Aunque el vídeo ya cosechó más de un millón de visitas en su primera semana de vida, su éxito superó todas las expectativas a raíz del inicio de la crisis sanitaria en marzo de 2020. 

En Angola se viralizó un vídeo de YouTube de un grupo de amigos que interrumpía una comida para realizar el baile de la canción, cosa que desató la locura en el sur de África. Sanitarios, policías, abogados y demás protagonizaron miles de vídeos bailando al son de la canción, y el fenómeno se expandió por el mundo más rápido que la propia pandemia. 

En verano, el tema contaba ya con más de 60 millones de reproducciones en Spotify, las redes sociales ardían con el nuevo baile de moda y famosos de la talla del futbolista Cristiano Ronaldo demostraron su predilección por la canción. 

Pero ¿por qué la COVID-19 provocó tal locura?

Un aliento para la sociedad

La primera pandemia global en más de un siglo ha supuesto un duro golpe en todo el mundo. Todos los países anunciaron medidas para contener el virus, que iban desde un sencillo distanciamiento físico hasta confinamientos que impedían a la gente salir a la calle. 

Jerusalema actuó como un símbolo de esperanza durante estos tiempos difíciles. Entre la montaña de malas noticias, ver a gente bailando supuso un golpe de aliento para muchas personas. A medida que aumentaba su popularidad, iban apareciendo más y más vídeos. Además, la presencia de figuras con autoridad, como puede ser la policía, contribuyó a difundir el mensaje de que la lucha contra la enfermedad era una cuestión que nos afectaba a todos: gobiernos, sanitarios y ciudadanos de a pie. 

La canción fue también un motivo de debate en tiempos de separación. Tal como pasa con una buena película o serie de TV, la gente comentaba el baile y se animaba a practicarlo, lo que suponía una buena excusa para reunirse virtualmente o, una vez levantadas las restricciones, en persona. En tiempos difíciles, estas modas ayudan a elevar la moral y calman un poco los ánimos.

El discurso del presidente Ramaphosa sobre la canción, pronunciado el Día del Patrimonio Nacional de Sudáfrica, subraya el impacto positivo que está teniendo.

Beneficios personales

Jerusalema no solo aporta beneficios sociales. La bailoterapia recomienda el baile como un modo de promover la armonía entre el cuerpo y la mente para obtener una agradable sensación de bienestar. Aunque mucha gente asocia la felicidad a ascensos en el trabajo o a ganar la lotería, los expertos en bailoterapia afirman que la felicidad verdadera viene de dentro y que el baile puede resultar una herramienta muy potente para alcanzarla.

Incluso los espectadores pueden experimentar sensaciones positivas tan solo mirando a gente bailar. Los vídeos de los sanitarios bailando Jerusalema en diferentes países del mundo se han convertido en un símbolo de esperanza y resistencia ante la COVID-19 para muchos pacientes. 

Bailar es una forma de expresión. Y cuando nos expresamos de forma creativa, es habitual sentir satisfacción, como si nos quitáramos un peso de encima. Debido a las restricciones que nos ha impuesto el virus, es importante tener vías para canalizar nuestras formas de expresión: sin ellas, crecería en nosotros una sensación de frustración que podría derivar en enfado y, posiblemente, en depresión.

Otros bailes de moda

Por supuesto, Jerusalema no ha sido el primer baile que se pone de moda ni será el último.

El twist de Chubby Checker es uno de los primeros ejemplos en la era de la música moderna de un baile que cautivó al mundo por sus movimientos sencillos y pegadizos. En los años 90, la Macarena de Los del Río arrasó en todas las discotecas con un baile que requería una divertida serie de gestos con las manos. En la última década, solo hace falta fijarse en Beyoncé Knowles y en su Single Ladies para ver cómo el mundo entero baila al ritmo de una misma canción. 

Y, por supuesto, no podemos olvidar el Gangnam Style de 2012, que demuestra que un baile, por raro que sea, siempre puede causar sensación.

En el caso de Jerusalema, una canción pegadiza y un baile sencillo se unen para conseguir que todo el mundo mueva el esqueleto. Además, su mensaje positivo sirve como símbolo de esperanza durante una pandemia que ha sacudido al mundo. 

El mensaje final es evidente: ponte en pie, aprende los pasos y diviértete. Puede que estemos en un momento complicado, pero estamos todos juntos.

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