Hoy en día nadie duda de que el gran aumento de las transacciones realizadas en línea está reduciendo considerablemente el uso del dinero en efectivo. Además, diversos factores, como la sanidad o la comodidad, también han tenido un impacto considerable en los pagos realizados en establecimientos físicos.

Cada vez más personas salen a la calle simplemente con 3 objetos: la tarjeta, el móvil y las llaves de casa. De hecho, muchos usuarios incluso tienen sus tarjetas vinculadas a sus dispositivos móviles para mayor comodidad y seguridad.

Tarjetas vinculadas a dispositivos móviles

Sin embargo, tanto los pagos con tarjetas tradicionales como los pagos móviles siguen presentando ciertas limitaciones y riesgos. Por una parte, está la privacidad, ya que son cuentas asociadas a una gran cantidad de datos personales, por otra, la seguridad a la hora de prevenir un mal uso debido a pérdidas o robos.

Por estas razones, hay un método que no deja de ganar popularidad: las tarjetas prepago.

Efectivo sin efectivo

Las tarjetas prepago llevan décadas en funcionamiento en EE. UU. pero no llegaron a Europa hasta el cambio de milenio, cuando la compañía alemana Paysafecard lanzó la primera alternativa europea bajo el eslogan “dinero en efectivo para Internet”. La idea principal era que los usuarios pudieran realizar pagos en línea con la misma seguridad y comodidad que lo harían utilizando dinero en efectivo en una tienda local.

Ahora cualquier usuario puede realizar compras o aumentar el saldo en plataformas en línea sin utilizar sus datos bancarios o su tarjeta de crédito, garantizando así su privacidad. Da igual que quiera comprar ropa en su tienda favorita, recargar su cuenta de casino en vivo en las diferentes plataformas de juego o incluso pagar por sus suscripciones físicas o en línea, puede utilizar con total confianza la tarjeta de prepago paysafecard, por ejemplo, ya que es aceptada en prácticamente cualquier lugar que acepte tarjetas bancarias tradicionales.

La comodidad y la seguridad por encima de todo

La comodidad al utilizar un medio de pago siempre se ve afectada por su uso fuera de Internet. Muchas opciones, como las populares y controvertidas criptomonedas, aún cuentan con muchísimas limitaciones a la hora de usarlas en nuestro día a día, ya que es muy difícil encontrar establecimientos que las acepten. Las tarjetas prepago funcionan como cualquier otra tarjeta de débito o crédito a la hora de realizar un pago, por lo que son aceptadas en la inmensa mayoría de negocios físicos. Por tanto, no ofrece ninguna limitación que no tengan las tarjetas bancarias tradicionales.

Otra gran ventaja es la seguridad que ofrece a sus usuarios. Por una parte, no tienen que utilizar sus datos personales y no deja rastro, de ahí su definición como alternativa real al efectivo. Por otra, cuentan con un saldo que permite a sus usuarios administrarse de manera más efectiva mientras tienen la seguridad de que ningún tercero pueda superar esa cantidad.

Este aspecto también las hace ideales a la hora de viajar, hacer regalos y, por supuesto, dejar la cartera o el monedero en casa. Solo tienes que cargarla con la cantidad que desees y disfrutar de todas sus ventajas. Su popularidad no deja de crecer, pero parece ser solo el inicio de una forma de pago que puede competir con el resto de alternativas gracias a su facilidad de uso y seguridad.

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