La repostería es un placentero arte del que todos nos aprovechamos, pero que no todo el mundo sabe elaborar. Hacer tartas, cupcakes, bizcochos, coulants y demás maravillas azucaradas no es fácil. Exige conocimiento, tiempo, dedicación y una gran variedad de utensilios que permitirán dar forma a las más sabrosas creaciones.

¿Qué utensilios no pueden faltar en la cocina de un reposter@?

Los utensilios de repostería juegan un papel crucial a la hora de cocinar los mejores postres. Cuantos más utensilios tengas, más postres podrás hacer, pero hay una serie de elementos que no pueden faltar, lo que podríamos llamar el fondo de armario de cualquier reposter@.

Aunque sea una obviedad no pueden faltar dos electrodomésticos que nos ayudarán a trabajar con los ingredientes y las mezclas. La repostería exige contar con un buen horno en el que terminarán de hacerse muchos de los postres que preparemos y un microondas que nos hará la vida más fácil y, en ocasiones, será suficiente para finiquitar algunos postres.

Recordado esta exigencia, pasemos, ahora sí, a ver qué utensilios no pueden faltar en la cocina de cualquier persona que se digne llamar reposter@.

Utensilios para repostería

La repostería exige una precisión milimétrica. Unos gramos de más o de menos pueden arruinar el postre más delicioso, por eso mismo, es imprescindible la presencia de una báscula electrónica con la que medir con exactitud las cantidades. Para medir los líquidos necesitarás una jarra medidora. Si quieres rizar el rizo, puedes hacerte con una cuchara medidora electrónica para pequeñas cantidades, aunque se trata de algo muy, muy profesional.

Las mangas pasteleras y los rodillos forman parte del imaginario colectivo. Cuando un profano imagina a un reposter@, la imagen mental está formada por un cocinero con su chaqueta blanca, cubierto de harina y “poniendo la guinda” con su manga pastelera. Este utensilio sirve para distribuir la masa, para rellenar dulces y, sobre todo, para decorar las creaciones, que, lo queramos o no, también se degustan con los ojos.

Aunque muchas veces necesitarás una batidora eléctrica, en muchas otras ocasiones te bastará con el clásico batidor de metal y tu propio golpe de muñeca. Las rasquetas y los raspadores te lo pondrán más fácil y te evitarán muchos disgustos, por mucho que utilices utensilios antiadherentes. Lo mismo sucede con la espátula, otra de las grandes aliadas de los reposter@s.

Otros de los utensilios de pastelería que no pueden faltar son los moldes. Con los moldes podrás dar forma a los postres. La variedad de moldes es casi infinita y cuantos más tengas en tu poder, más cosas podrás hacer. Los hay metálicos, de silicona, rectangulares, redondos… También hay recortadores metálicos –con forma de estrella, de corazón, de animales…- que te ayudarán a cocinar unos dulces muy personales.

Las jeringuillas, de esas que se pueden conseguir en cualquier farmacia, son una opción magnífica y muy barata para, literalmente, inyectar rellenos o para calcular pequeñas cantidades.

Para dar el toque final, nada como los peines para decoración que te permitirán hacer dibujos y dar un acabado magnífico a tus postres.

Con esto tienes de sobra para poder preparar un amplio surtido de postres con los que sorprender a tus comensales. ¡Manos a la masa!

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