Carla Andrade: “Los caminos nos llevan a nuestro yo natural, más primitivo y salvaje”

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Por Alma Ramas López.

Nacida en Vigo en 1983, Carla Andrade es Licenciada en Comunicación Audiovisual por la Universidad de Salamanca (2001/2006), y actualmente estudia Filosofía en la Universidad Nacional a Distancia en Madrid. Ha participado en las residencias artísticas Bilbaoarte Fundazioa (Bilbao, 2013), ARNA (Harlösa, Suecia, 2012) y Herhúsið (Siglufjörður, Islandia, 2012), y asistido en los talleres y cursos siguientes: Taller Juan Manuel Castro Prieto, “Fotografía de largo recorrido” (Fundación St Mª Albarracín, 2012); Taller Vari Caramés, “Fotografía: Oasis Emocional” (Festival Encontros da Imagem, Braga, Portugal, 2011); Taller Bernard Plossu, Fotografía de Paisaje (CDAN, Huesca, 2011); Curso Revelado y positivado en b/n (La Casa Encendida, Madrid, 2010); y Curso Intensivo Fotografía Documental (Escuela BlankPaper , Madrid, 2009).

Dentro de sus exposiciones individuales destacan: “Paisaxe suspendida”, comisariada por Vítor Nieves, Sección oficial Outono Fotográfico. Photo Art, Ourense (2012); “Last Return”, comisariada por Abigail López Enrech, Eurostars i-Hotel, Madrid (2012);  y “Biocentrismo del sueño”, comisariada por Cecilio Puertas, PA-TA-TA Festival Internacional , Granada (2011). Y entre las exposiciones colectivas en las que ha participado: Premio Ciutat de Palma Antoni Gelabert de Artes Visuales 2012, Casal Solleric, Palma de Mallorca (2013); New York Biennale Art 2012 – 2013, comisariada por Pietro Franesi. Javits Center, Nueva York (2013); Jeune Creation 2012, 104 (Centquatre), París (2013); “If you leave”, comisariada por Laurence Von Thomas, Mother London. Londres, Reino Unido (2012).

La obra de Carla Andrade se ha hecho acreedora de premios y becas como: Beca Bilbaoarte Fundazioa 2013; Beca Propuestas 2012: XVI Convocatoria de Ayudas a la Creación Visual. Fundación Arte y Derecho, VEGAP (2012); Finalista Premio Ciutat de Palma “Antoni Gelabert” de Artes Visuales 2012; Premio Mujeres Foro Dialogo. III Edición Concurso Alianza Francesa / Pilar Citoler (2012); Primer premio Madrid Art Process, convocatoria febrero (2012); Finalista EMERGENTES DST. Festival Internacional Encontros da Imagem, Portugal (2012); Seleccionada Jeune Création 2012. Centquatre, Paris; Beca Residencia Artística ARNA. Harlösa, Suecia; Finalista XIV Premio Joven Artes Plásticas UCM; Finalista Nord Art Kunstwerk Carlshütte, comisariado por Wolfgang Gramm. Büdelsdorf, Alemania (2012); Beca Residencia Artística Herhúsið. Siglufjörður, Islandia (2012); Preseleccionada Premio Bienal de Fotografía Purificación García 2012.

El próximo jueves 7 de marzo inaugura su exposición individual “Paths to Land” en la sede de la Fundación Fondo Internacional de las Artes de Madrid. Esta serie fotográfica, realizada durante su estancia en la residencia islandesa  Herhúsið en 2012, fue la ganadora de la primera edición del certamen B-ELLAS.

¿Cómo llegas a la fotografía?

Todo empezó un poco por azar, casi sin darme cuenta. Siempre me ha fascinado la imagen, ver pinturas, dibujos, fotos… Con la fotografía, además, tenía una relación de nostalgia algo obsesiva; cuando era pequeña veía una y otra vez los álbumes familiares antiguos, así como las fotos de revistas y libros donde había personas y lugares que atestiguaban el paso del tiempo, aquello que nunca se volvería a repetir. A pesar de esta obstinación, no empecé a hacer mis propias imágenes hasta que dejé de vivir en Nigrán, mi pueblo en Galicia, y me fui a estudiar a Salamanca y más tarde a vivir a Madrid. Necesitaba conservar las imágenes del paisaje marino arraigado en mi mente y hacerlo tangible. Ese paisaje que me permitía tomar conciencia del mundo, relajarme; entrar como en una especie de estado de meditación que me unía con el universo que yo considero real. La fotografía me permitía, como dice John Berger, atrapar la realidad y dejarla protegida para siempre. Es un acto liberador y confortador, pero es también un acto trágico, que evidencia la muerte y la frustración ante la incapacidad de poder parar el devenir sin detención que constituye el  tiempo.

¿Qué te aporta la fotografía?

Es, desde luego, un modo de conocimiento; de mí misma y de mi alrededor, ya que habla de mí en algo que no soy yo. Es una nexo de unión y de adaptación con el mundo. Es una forma de liberación del subconsciente, de aprendizaje de “lo otro”, apacigua la sensación de paso del tiempo. Me permite atrapar nuestra realidad escurridiza, darle forma a un tiempo que me abandona todo el rato, poner límites a un espacio abstracto e inalcanzable. Me ayuda a ver las cosas tamizadas por la consciencia, es un cuestionamiento de la realidad obligatoria. Hace la observación consciente y por extensión te hace tomar conciencia de ti mismo; que es otra de las luchas por permanecer en la “vida”; hacer consciente lo inconsciente.

¿Cómo comenzó el proyecto “Paths to land”?

Este proyecto comenzó en 2011, cuando viajé a Islandia para hacer fotos de sus paisajes. Allí me encontré con una naturaleza completamente salvaje, aún no domesticada por el hombre, inmensa en tamaño y sensación. Nunca había sentido tan potentemente la sensación de insignificancia, de fragilidad. Nuestra condición efímera, nuestra vida es un destello en la historia del tiempo…Evidentemente esto lo sabía, pero allí lo interioricé de verdad.  Recorrí toda la isla en coche y no pude acceder a la mayoría de los lugares que quería por no haber camino o carretera. Allí no hay muchas carreteras y no todos los caminos están asfaltados. El coche era la única protección ante el frío y las inclemencias del clima polar, y que hubiese un buen camino, la única esperanza de poder continuar, de avanzar el recorrido y tener la sensación de protección. Un año más tarde solicité una residencia artística en Islandia para poder volver y continuar la serie. Volví a recorrer la isla, de nuevo con un equipamiento básico que sólo te permite acceder a las zonas preparadas artificialmente…

¿A qué lugares te llevan los caminos o carreteras?

El camino, en este proyecto, tiene un carácter orgánico. Los caminos están tan imbricados en la existencia, que son metáforas de la vida humana. La vida como un camino impredecible del que sólo podemos controlar el origen y sólo podemos aferrarnos a lo ya recorrido; al pasado. Así, estos caminos nos llevan a nuestro yo natural, más primitivo y salvaje, que tiene mucho que ver con el inconsciente y la inmensidad interior que reprimimos por culpa de los límites autoimpuestos por la razón. Caminos que atraviesan lo natural para tratar de llevarnos a él. Pero de un camino sólo conocemos su inicio, de ahí ese ir continuo al origen primigenio del ser humano. Es el movimiento cíclico que va paralelo al movimiento lineal en el tiempo.

¿Qué realidad quieres reflejar?

Queremos ir hacia delante pero olvidando lo que dejamos atrás. Umberto Eco dice que la destrucción del pasado sólo conduce al silencio… Desde el punto de vista organicista, me gusta seguir un camino lineal pero con regresos constantes. Para tomar conciencia. Volver atrás es la única forma de comparar lo “nuevo” y ser consciente. Puesto que es mucho más fácil tomar conciencia desde la distancia que desde dentro.

Todo mi trabajo trata de explorar la dimensión insondable. Es una exploración infinita, sin límites, y eso es lo que más me atrae. Me interesa lo inconmensurable, lo mágico, lo incontable, lo abstracto, lo desordenado, lo no programático, lo erróneo, lo humano… En este sentido, estos caminos nos llevan a lo que aun está por ser, así conforman el “desconocimiento” fundamental del hombre, son un misterio en sí mismos. El viaje a lo desconocido nos permite descubrir quiénes somos. Lo nuevo lo comparamos con lo conocido y así podemos crear estructuras.

Al mismo tiempo, la principal función del camino es proporcionar orientación y protección al viajero. También es importante la idea de John Brinckerhoff Jackson de que no sólo nos conducen a lugares, sino que son lugares en sí mismos. En las carreteras, que por definición funcionan como medios, se producen fines, mientras tanto…

¿En qué consistirá tu exposición en la Fundación FIArt?

En la exposición se presentarán 18 imágenes de la serie “Paths to Land”. Serán fotografía en formato pequeño, ya que me interesa la idea de fotografía como objeto, así como de intimidad a la hora de su contemplación. Me gusta que haya que acercarse para ver las imágenes, de una en una. También me atrae la contradicción entre la representación de la inmensidad, que se supone grande, plasmada en formatos pequeños, que podemos agarrar y ver el conjunto de una sola vez, sin tener que recorrer toda la imagen con la mirada para ir descubriéndola. Me gusta esa instantaneidad de la esencia. Al mismo tiempo, quiero dar la sensación de atlas de imágenes, ya que me interesa la visión transversal y dialógica, más que lineal. Por otro lado habrá una selección de imágenes de la serie “Paisaxe suspendida” (Paisaje suspendido), ya que se trata de un proyecto que está íntimamente ligado con “Paths to Land”. También presenta un atlas de montañas, que no pretenden ser mostradas de forma cartográfica pero sí alegórica, como gigantes pétreos, iconos de elevación espiritual y paradigma del poder de la naturaleza. Por último se presentará una sucesión de imágenes, relacionadas con la idea de camino y fugacidad representado por el humo, que se repetirán como si de un ritual se  tratara, y de esta forma hacer del hecho algo eterno e inmutable. Ritual como forma de afrontar el tiempo  que se nutre de la repetición para transcender.

 

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Imagen perteneciente a la muestra “Paths to Land”. Cortesía de Carla Andrade.

¿Quiénes son los fotógrafos en los que te apoyas?

Hay muchos. Pero por ejemplo…Bernard Plossu es siempre una referencia importante para mí, ya que en sus fotografías hay una primacía por lo inconsciente, una búsqueda de eso que no se sabe pero que tiene misterio, que atrae. Me interesa mucho moverme en ese territorio de lo desconocido porque es infinito. Además, Plossu fotografía el tiempo.

Me gusta mucho también el fotógrafo y biólogo alemán Joschen Lempert. Su trabajo es muy sutil y mágico. Capta los movimientos y transformaciones de la naturaleza de una forma bella y sublime a la vez. Él dice: “la naturaleza no es infinita sino que reside en la imaginación, la fantasía o la ceguera calculada del hombre…” .

De Masao Yamamoto me interesa mucho el vínculo que su trabajo tiene con la tradición estética japonesa, la precisión entre  poética y filosofía, y sus imágenes poco pretenciosas, del tamaño de la palma de la mano.

Otros fotógrafos que de una forma u otra, ya sea en el plano estético o teórico, me han influenciado o inspirado son Edward Steichen, Ansel Adams, Josef Koudelka, Man Ray, Axel Hütte o Hiroshi Sugimoto, entre muchos otros.

Coméntanos algo acerca de tus próximos proyectos.

Ahora mismo estoy trabajando en mi próximo proyecto “Blanco-Vacío: Geometría de Ecos”, para el que he recibido una beca del fondo asistencial de Vegap y también de la Fundación BilbaoArte, donde me encuentro actualmente realizándolo. Este trabajo sigue versando sobre el paisaje, pero llevado a la abstracción de una forma más radical. Aquí despojo a la imagen del objeto. Se trata de una serie no narrativa que mediante el paisaje reflexiona sobre la representación del vacío en el espacio, simbolizado por el color blanco. Es un estudio de lo ausente, lo invisible, la no-forma, lo ininteligible, el misterio… A priori, la investigación que plantea esta propuesta es una búsqueda más propia de la pintura, pero en este caso supone una especie de tautología a la afirmacion de Berger de que “el verdadero contenido de una fotografía es invisible, porque no se deriva de una relación con la forma, sino con el tiempo”. “Blanco-Vacío” busca fotografiar ese vacío, esa ausencia. Pero aparte de esta repetición entre en lo que se busca y lo que viene dado, este estudio del vacío en el paisaje tiene varios niveles de investigación. Por un lado la contradicción que se presenta con la idea de “blanco” como la “nada”, y “negro” como “algo”, lo “lleno”, ya que por ejemplo el cubismo entiende por blanco el momento de la toma de conciencia, por negro lo que no se comprende. En mi caso el negro da la forma. Así se crea un juego entre lo legible y lo ilegible. Por otro lado me interesa el significado mismo del blanco como el no-color, al igual que el negro. Pero a diferencia de este, el blanco es el nacimiento y el negro es la muerte. El blanco está abierto; es un misterio, pero lleno de posibilidades. Por último, y quizás más en el plano formal, hay una clara referencia a la pintura tradicional oriental, dado que el vacío es un elemento fundamental en su filosofía. Para ellos el vacío enlaza el mundo visible a un mundo invisible, posee una función activa, constituye una entidad viviente, encarna la ley dinámica de lo real. El resultado será un proyecto muy fragmentado con varios niveles de lectura y que jugará con la imagen misma encerrada en la fotografía así como con la propia fotografía como materia.

 
 
 

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